jueves, 13 de septiembre de 2018


Primarias y control interno del Estado



Emilio Martínez Cardona

La aprobación de la Ley de Organizaciones Políticas ha sido seguida por un amplio operativo de la maquinaria oficialista para inducir -por no decir forzar- a los empleados públicos de la administración central y de las empresas estratégicas del Estado a afiliarse al Movimiento Al Socialismo, buscando garantizar su participación en las elecciones primarias del partido de gobierno.

De esta forma se revela otro de los objetivos perseguidos con estas primarias apresuradas: fortalecer el alineamiento ideológico-partidario de la clase burocrática, que se había mostrado muy tibia a la hora de movilizarse en las contramarchas “anti-21-F” orquestadas desde el Palacio Quemado.

En este sentido tenemos también las declaraciones recientes emitidas desde el Conalcam, especie de “Estado Mayor” de las guardias sindicales del MAS, estableciendo que “todos los ministros” deben estar afiliados a ese partido.

Volviendo a las primarias, éstas le servirán al núcleo gobernante como lista de control para medir la obediencia de los funcionarios y, eventualmente, para la realización de las “purgas” inherentes a todo régimen socialista.

Para bloquear cualquier margen de disidencia interna entre los burócratas acarreados a punta de planillas a las primarias, se ha indicado que en el masismo habrá un binomio único por el cual votar, a la mejor –o peor- manera cubana.

Lo que tal vez no hayan tenido en cuenta los expertos en control del gobierno es la posibilidad de una rebelión silenciosa en las urnas, donde muchos funcionarios opten, en la soledad del cuarto oscuro, por escribir sobre las papeletas del binomio único la leyenda “Bolivia dijo NO”.

Un porcentaje significativo de votos nulos en la primaria oficialista sería un interesante mensaje a la nación y a los temporales detentadores del poder. Esta es una vía posible para que la “resistencia interna” deje plasmado su descontento con el abuso de sus “Jefazos”.

Del lado opositor, hay dos modalidades por las que estas elecciones primarias, cuestionables pero que ya son un dato pragmático de la realidad, pueden desembocar en un resultado útil para la unificación de fuerzas.

La primera y la óptima es que varios de los partidos con personería jurídica firmen una alianza y vayan juntos a las urnas en enero, con binomios plurales y competitivos. Se trata de convertir el esperpento de la LOP en unas auténticas elecciones internas de la oposición.

Si este gesto de grandeza y desprendimiento no fuera posible, sobre todo por los plazos exiguos impuestos por la ley, queda la alternativa de un acuerdo posterior basado en el “voto útil”, teniendo en cuenta las diferencias entre los caudales de participación en las diversas primarias.

En esta segunda opción, se trataría de incorporar a las listas del partido opositor más votado en enero a figuras de otras fuerzas menores, que deberían declinar una concurrencia por separado a los comicios generales de octubre del 2019.  


jueves, 6 de septiembre de 2018


Argentina: La crisis del Estado K



Emilio Martínez Cardona

No, lo que está en crisis en Argentina no es el gobierno de Mauricio Macri, sino el Estado K, el sobredimensionado sector público dejado como bomba de relojería por Cristina Fernández de Kirchner y su banda.
                
Aunque la administración de Cambiemos hizo varios esfuerzos con miras a la reducción del déficit fiscal que origina la inflación y la caída del peso, como la disminución de un 20% del gasto político y de un 40% en el costo de la obra pública (al eliminar la cartelización en unas pocas empresas amigas del poder), la situación actual demuestra que la moderación gradualista es insuficiente.

Las medidas tomadas esta semana por Macri incluyen un nuevo corte en el gasto político, de nada menos que el 50%, junto a un aumento temporal en la carga tributaria a las exportaciones, medida indeseada por el gobierno argentino pero aplicada con instrumentos más razonables que los implementados años atrás por el kirchnerismo.

Sin embargo, permanece intocado el corazón del Estado K, asunto que tarde o temprano tendrá que ser asumido para la solución definitiva de la crisis estructural. Hablamos de la hipertrofia de empleados públicos supernumerarios, que en los doce años de administración de “Néstor y Cristina” pasaron de 2 millones a 3 millones y medio, un aumento del 75% que les sirvió para la creación de una gigantesca maquinaria clientelista.

Esta empleomanía estatal logró colocar a Argentina como el tercer país con más burócratas por habitantes en el continente, sólo superada por los socialismos de Cuba y Venezuela. Funcionarios que, al decir del propio presidente Macri, “no son ñoquis porque van a la oficina, pero se pasan mirando el reloj porque no tienen nada que hacer”. En el vecino país se llama “ñoquis” a quienes figuran en una planilla de salarios públicos pero no concurren a su teórico lugar de trabajo.

Para corregir este sobredimensionamiento no hace falta echar mano a ninguna “masacre blanca”, sino al ingenio de múltiples mecanismos que transfieran progresivamente alrededor de un millón de empleados públicos al sector privado.

Medidas que van desde la política de “cero vacantes” (cargos que no se cubren cuando se da una baja eventual) hasta los incentivos económicos al retiro voluntario, con financiación al emprendimiento.
  
Pero tal vez la herramienta más poderosa a utilizar podría ser un Plan de Reinserción Laboral operado por medio de Alianzas Público-Privadas, pensadas de forma heterodoxa más allá de la provisión de servicios básicos. Se trataría, más bien, de empresas mixtas orientadas a proyectos productivos, energéticos e industriales, donde el Estado tendría una participación transitoria, pagando en el primer año el 50% del salario de los trabajadores, reubicados desde el sector público y recapacitados. Esto podría reducirse en 10 puntos porcentuales anuales en las siguientes gestiones (40%, 30, 20 y 10) hasta retirarse por completo de la iniciativa, que finalmente quedaría en manos privadas.         

Esta incubadora de empresas, que puede atraer inversiones que prioricen las tecnologías de punta, con un enfoque hacia polos de desarrollo territoriales, sería una alternativa posible a ese Estado K que parece estar lastrando al país de Alberdi, Sarmiento y Borges.

jueves, 30 de agosto de 2018


El control del “timming” electoral



Emilio Martínez Cardona

Sí, la nueva Ley de Organizaciones Políticas procura que Evo Morales y Álvaro García Linera “entren por la ventana” en los comicios nacionales, con un mini-referéndum partidario (las internas) que compense aquel otro, de circunscripción nacional, que perdieron el 21 de febrero del 2016.

Es la parte más evidente de la estrategia oficialista y debería concentrar a todas las fuerzas defensoras del 21F en una interpelación ética ciudadana al Tribunal Supremo Electoral, donde un par de magistrados ya han dado señales de independencia hacia los dictados del Órgano Ejecutivo.

Es al TSE al que corresponde rechazar las candidaturas a las primarias que incluyan a personas vetadas por la Constitución y por el mandato popular de la consulta vinculante. Ya algo de esto ha sido dicho desde ese Tribunal, pero habrá que mantener la guardia alta para reaccionar ante un eventual fallo sibilino, que por un lado “respete” el carácter vinculatorio y simultáneamente dé lugar a la absurda sentencia 0084 del TCP.

Pero hay otros aspectos de la Ley de Organizaciones Políticas que también merecen reflexión pública, referidos ante todo al control del “timming” electoral procurado por el régimen. Se trata de administrarle los tiempos o ritmos a la oposición, imponiéndole una hoja de ruta restrictiva que, entre otras cosas, fuerce a revelar de forma temprana los nombres de los candidatos a las principales magistraturas.

Esto, apuntando tanto a una eventual guillotina judicial previa a las internas, como al afinamiento de la maquinaria de guerra sucia en los medios de desinformación estatales y para-estatales (según estimaciones del Premio Nacional de Periodismo, Humberto Vacaflor, éstos  suman alrededor de un 70% del total de los órganos de prensa del país).

Controlar los tiempos es tener en las manos una de las principales variables estratégicas en un proceso electoral, y ya hemos visto cómo el chavismo abusó de ese instrumento en Venezuela, dictando desde la ilegal Asamblea Nacional Constituyente convocatorias apresuradas a diversos comicios (regionales, municipales y presidenciales) que fueron dispersando gradualmente a la oposición.

Es parte de esa “cancha inclinada” diseñada por los socialismos populistas, para que los goles sean fáciles de hacer hacia un lado pero muy difíciles de concretar hacia el otro.

La manipulación del “timming” viene a sumarse al control del espacio geográfico electoral, plasmado en un mapa de circunscripciones que viola el principio de “un hombre, un voto”, con un claro favorecimiento hacia las zonas hegemonizadas por el Movimiento Al Socialismo. Artificio con el cual el oficialismo amplía desproporcionadamente su verdadera representatividad parlamentaria.

El control del espacio-tiempo electoral es, entonces, el mecanismo a utilizar para esa suerte de “física” del fraude estructural, con la que se busca la perpetuación en el poder de una camarilla cleptocráctica similar a las desenmascaradas en otros países de la región.


viernes, 24 de agosto de 2018


Borges: otro viaje a la semilla



Emilio Martínez Cardona*

Hoy se cumplen 119 del nacimiento de Jorge Luis Borges. Viene bien recordarlo y para eso tomo el artificio de Alejo Carpentier del “Viaje a la semilla”, a su vez tomado de un relato de F. Scott Fitzgerald: “El extraño caso de Benjamin Button”. En sí, un procedimiento cuasi borgeano.

Según esta cronología inversa o antibiográfica, la historia comienza en el cementerio de Plain Palais en Ginebra, Suiza, el 14 de junio de 1986, de donde el cuerpo de Jorge Luis Borges es trasladado a un departamento de la Grand Rue 28. Allí presenta los primeros signos vitales y comienza un notable proceso de desarrollo, aunque está completamente ciego. En un claro síntoma de lucidez, el 26 de abril Borges se divorcia de María Kodama mediante un poder dado a un juez de Paraguay.

Meses después, en diciembre de 1985, Borges viaja a Buenos Aires y publica su ópera prima: “Los conjurados”. La celebridad es instantánea. Kodama lo acompaña en carácter de secretaria privada. Borges cada vez se siente mejor y los síntomas de su enfermedad parecen estar cediendo.

En materia política apoya al radical Raúl Alfonsín, diciendo que “no es peronista, ni marxista, ni gángster”. Viaja por Italia, España, Portugal y Marruecos y toca la piel de un tigre vivo, tema que más tarde le servirá de inspiración para varios poemas y cuentos.

Se manifiesta en contra de la guerra de Las Malvinas e incursiona por primera vez en el ensayo con el libro “Siete noches”, en base al cual dictará una serie de conferencias.

Junto a otros intelectuales firma una carta abierta cuestionando a la Junta Militar argentina. Gana el Premio Cervantes. En 1976 se rumorea que podría recibir el Premio Nobel de Literatura, cosa que no sucede, y meses después recibe la Gran Cruz de Bernardo O´Higgins de manos de Augusto Pinochet.

Sus posiciones ideológicas han cambiado desde los tiempos de la carta abierta y junto a Ernesto Sábato, otro de los firmantes del documento, participa de un almuerzo en la Casa de Gobierno con el general Videla. Se vincula al Partido Conservador y el gobierno militar es reemplazado por otro civil, encabezado por María Estela Martínez de Perón.

En 1975 María Kodama deja de asistirlo como secretaria privada. Borges publica “El libro de arena”, considerado una de sus más grandes creaciones. Ese mismo año su madre, Leonor Acevedo, se incorpora en su cama luego de una larga convalecencia y comienza a fortalecerse. Borges vivirá con ella en un departamento de la calle Maipú 900.

En 1973, con la salida del peronismo del gobierno, Borges accede a la dirección de la Biblioteca Nacional. En 1970 su nombre vuelve a ser mencionado como posible merecedor del Nobel, según una encuesta de Il Corriere Della Sera. Borges se siente más fuerte y algunas arrugas comienzan a borrarse de su frente. Se independiza de su madre y vive con Elsa Astete Millán, su segunda esposa, de quien se separa el 21 de septiembre de 1967.

En 1961 comparte con Samuel Beckett el Premio Formentor. Abandona el Partido Conservador. En diciembre de 1955 se aleja de la Academia Argentina de Letras y meses después debe dejar la dirección de la Biblioteca Nacional, cuando el gobierno de la “Revolución Libertadora” es desplazado por el régimen de Juan Domingo Perón.

Comienza a desarrollar la vista, en un largo proceso que él mismo define como “Un lento amanecer que duró más de medio siglo”. Abandona el bastón que lo había acompañado durante años.

En 1951 publica “La muerte y la brújula”, en uno de cuyos cuentos hay una enigmática alusión a un intento de suicidio, que de alguna manera prefigura un hecho que habrá de suceder más tarde.

En 1949 publica “El Aleph”. Al año siguiente, su madre y su hermana Norah son encarceladas y luego participan en un acto antiperonista.

En 1946, luego de un brevísimo paso como “inspector de aves de corral”, cargo con el que intentó humillarlo el gobierno de Perón, Borges comienza a cumplir funciones en la Biblioteca Municipal Miguel Cané. Apoya a la Unión Democrática, una alianza entre radicales, conservadores y socialistas que se opone al populismo peronista.

En 1944 publica “Ficciones” y en 1938 un paradójico accidente contribuirá a mejorar su capacidad visual: luego de una septicemia se golpea la cabeza contra una ventana. Ese año su padre, Jorge Guillermo Borges, se incorpora desde el lecho de muerte.

En una reseña de “Der totale Krieg” de Erich Ludendorff, escribe que “Fascismo y comunismo –nadie lo ignora- abominan por igual de la democracia”. Deja su cargo en la Biblioteca Miguel Cané.

En 1936 intenta suicidarse en el Hotel Las Delicias de Adrogué. Se arrepiente a tiempo y viaja a Buenos Aires, donde vende su revólver. En 1935 publica su último libro de cuentos: “Historia universal de la infamia”. Desde entonces, Borges será esencialmente poeta.

Hacia 1933 parece volver a sus simpatías radicales de tiempos del alfonsinismo. Ese mismo año, el escritor francés Drieu La Rochelle dice que “Borges vale la pena el viaje” y luego visita Argentina.

En 1931 abandona el consejo de redacción de Sur y el 27 de mayo de 1929 comienza a colaborar en la revista nacionalista Libra, junto a Alfonso Reyes, Leopoldo Marechal y Francisco Luis Bernárdez. En 1924, un juvenil Borges se entrega a la vida bohemia, recorriendo las orillas y los barrios porteños.

Participa en el grupo literario Florida y colabora en la revistas Martín Fierro y Proa. Publica su último libro, “Fervor de Buenos Aires”, comentado por Ortega y Gasset en la Revista de Occidente.

Entre 1920 y 1919 frecuenta en Madrid la tertulia de Rafael Cansinos Asséns. En esa época escribe “Los ritmos rojos” o “Los salmos rojos”, poemas en homenaje a la Revolución Rusa que por fortuna nunca entrega a la imprenta. El 31 de diciembre de 1919 publica en la revista ultraísta Grecia su último poema: “Himno al mar”, escrito al estilo de Whitman.

Se establece en Ginebra y comienza a olvidar el latín, el francés y el alemán. En 1914 vuelve con su familia a Buenos Aires, donde su padre retoma el ejercicio de la abogacía y la enseñanza de la psicología. Por esos años, su padre le hablará por última vez de Baruch Spinoza y del anarquismo filosófico de Spencer.

El año 1908 es particularmente creativo para Borges, que traduce “El príncipe feliz” de Oscar Wilde y escribe sobre mitología griega.

Su estatura se reduce y su voz se vuelve más aguda. Durante los siguientes ocho años se recluye cada vez más en su casa paterna, donde lee y recita poesía junto a su hermana Norah.

Son años marcados por las conversaciones en inglés con su abuela Fanny Haslam. Pero ya se evidencia la declinación de las facultades mentales de Borges, ocaso que hacia 1900 lo lleva a la pérdida del habla y luego a una virtual inconciencia.

La familia se muda desde su quinta en Palermo al centro porteño, a una casa de patio y aljibe. El 24 de agosto de 1899, Jorge Luis Borges entra a la seguridad del vientre materno y ocho meses después a la nada, o al Todo, que podría ser un sinónimo.

Ahora Borges ya no es Borges, sino la sangre de sus ancestros. Su influencia literaria se reflejará en autores como Chesterton, Coleridge, De Quincey y Emerson. Se dice que su Pierre Menard sirvió de inspiración a Cervantes y que algunas de las ideas expuestas en su obra tuvieron eco en las doctrinas de los heresiarcas del siglo II de nuestra era.

*Escritor y ensayista. Premio de Literatura de Montevideo y Premio Nacional de Literatura “Santa Cruz de la Sierra”. El presente texto es parte de su libro “De Orwell a Vargas Llosa”.


jueves, 23 de agosto de 2018


Los intelectuales y el 21F



Emilio Martínez Cardona

Tanto en el periodo inmediatamente previo al ascenso al poder del evismo como en los primeros años del régimen, la hegemonía ideológica lograda por el proyecto populista-socialista en el mundo de la cultura boliviana fue amplia, apenas contestada por escasos y valientes intelectuales liberales.

Poco a poco, a medida que la realidad iba confirmando el verdadero rostro de un gobierno neo-autoritario, más allá de los ilusionismos discursivos, esa cuasi unanimidad se fue erosionando y se multiplicaron las disidencias también entre la izquierda.

La represión contra los marchistas en Chaparina fue un primer punto de inflexión, al hacer cortocircuito la praxis gubernamental con las banderas del indigenismo y el ecologismo, tan esgrimidas por el caudillo y sus constructores de imagen.

Pero el distanciamiento entre los intelectuales (englobando tanto a los artistas como a los estudiosos de las humanidades) y el gobierno del MAS se transformó en grieta con el referéndum del 21 de febrero del 2016, dando un auténtico salto cualitativo muy problemático para el régimen.

Es así que han proliferado desde canciones sobre el 21F hasta videos humorísticos, pasando por puestas de teatro callejero, libros, manifiestos y, ante todo, un aluvión de columnas de opinión fuertemente críticas hacia la burda manipulación del sistema constitucional.     

A raíz de esa desafección, el evismo ha perdido buena parte de su “poder blando” de persuasión, optando por reforzar el uso del “poder duro” de represión en su búsqueda frenética de perpetuación en el mando estatal.

De eso se trata la teoría de la “convulsión social” adelantada por el presidente cocalero, que apunta a justificar una mayor coacción contra los movimientos de protesta en defensa del 21F, alegando que forman parte de una suerte de alzamiento sedicioso.

Pero como esta receta por sí sola es demasiado brutal, como ya se ha visto en Nicaragua y Venezuela, se planea acompañarla de una contraofensiva prebendalista destinada a recapturar alguna franja de la intelectualidad para el oficialismo y sus adyacencias.

La maniobra es orquestada desde la vicepresidencia y ya se verá en los próximos meses cómo se improvisan subsidios hacia diversos sectores de la cultura, en realidad cantos de sirena para incautos, dado que los fondos quedarán mayormente en un pequeño grupo de amigos del poder que cumplan con ciertas metas propagandísticas (ver el reciente Kjarkas-gate).    

Será una disyuntiva entre la lucidez libertaria y la cortedad de miras clientelista. Entre el compromiso ético y la cooptación cleptocrática.

En todo caso, la construcción de políticas culturales serias deberá esperar al 2.020 para que, en el marco de una democracia plenamente recuperada, se discutan mecanismos no discrecionales ni sesgados para la promoción de las artes y las humanidades.



sábado, 18 de agosto de 2018


Apuntes sobre la muerte de García Lorca



Emilio Martínez Cardona

En un nuevo aniversario del fusilamiento del autor de Poeta en Nueva York apuro algunos apuntes mínimos, sobre aspectos poco abordados de esa historia.

I
Desde la izquierda radical se ha querido utilizar ideológicamente al escritor granadino, obviando que éste había declarado idéntica oposición al comunismo y al fascismo, ubicándose más bien hacia el centro liberal.

II
Su ejecución fue instigada por la irresponsabilidad de otro poeta, el estalinista Rafael Alberti, en cuya mansión funcionaba una de las siniestras chekas (células de policía política tristemente célebres por sus métodos de tortura). Alberti leyó por radio un escrito incendiario contra los nacionalistas, atribuyéndolo falsamente a García Lorca, lo que provocó la furia en el bando de los alzados.

III
El poeta granadino había buscado refugio en casa de unos amigos falangistas y quienes lo apresaron pertenecían a otra ala de la derecha, la CEDA, quienes en realidad buscaban ocasionarles un daño político a sus rivales. Más que un objetivo en sí mismo, García Lorca fue una especie de “daño colateral” en una lucha intestina.     

IV
Junto a la condena del asesinato de García Lorca debe hacerse otra de igual calibre, contra la ejecución del gran ensayista y crítico literario Ramiro de Maeztu a manos de los milicianos del Frente Popular.

Completo estos apuntes con un microrrelato contrafactual, que insinúa lo que podría haberle sucedido al escritor si hubiera logrado salir al exilio. El texto forma parte del mi libro Reinvenciones, publicado este año por la Editorial 3600.

LORCA

Triste destino el del poeta granadino Federico García Lorca. Escapar de un seguro fusilamiento a manos de los nacionales y exiliarse en Cuba, para morir en los años ´60 en uno de los campos de concentración para homosexuales de Fidel Castro.



Representantes del Tribunal Internacional se llevan el libro de Schwartz y Martínez



Los representantes del Tribunal Internacional por los Derechos de la Naturaleza que inspeccionan la situación del Parque Nacional Isiboro Sécure se llevan entre la documentación del caso el libro “TIPNIS: la marcha que cambió la historia”.

La obra, que reúne imágenes del fotoperiodista Samy Schwartz y textos del escritor Emilio Martínez, da cuenta de la represión a los indígenas en Chaparina y los planes de expansión de los cultivos de coca chapareños hacia el territorio protegido.

El libro se presentó en diciembre de 2011 y también ha sido entregado previamente a la Organización Internacional del Trabajo (OIT).


jueves, 16 de agosto de 2018


Federalismo, desarrollo y república



Emilio Martínez Cardona

La decadencia del ciclo político evista es patente a la fecha, al haberse agotado las posibilidades de manipulación de las banderas cooptadas en la etapa fundacional del régimen. Esta situación de deterioro nacional requiere de un proyecto superador, basado en la tríada federalismo-desarrollo-república.

El manejo de los recursos públicos sigue rigurosamente concentrado en el gobierno central, que controla más del 80% de estos fondos. Y aunque la ley obligaba a implementar un Pacto Fiscal hasta el 2016, esta redistribución sigue sin concretarse.

Mientras desde las regiones se propone un sistema de reparto 50/50, con la mitad de los fondos manejados por el gobierno central y la otra mitad por los departamentos (gobernaciones, municipios y universidades públicas), el régimen alega que el Pacto Fiscal no es para redistribuir sino para “controlar mejor el gasto público”. Un eufemismo que encubre la intención de continuar hegemonizando la renta estatal.

El proyecto de empoderar a las regiones debe relanzarse con audacia en los próximos años y esto puede lograrse con un fuerte énfasis en el federalismo, redoblando la apuesta hecha con las autonomías.

De hecho, en éstas ya estaba implícito un federalismo asimétrico, con competencias diferenciadas de acuerdo a la capacidad económica de los diversos departamentos.    

Siglos atrás, el barón de Montesquieu postuló la división y balance de poderes, no sólo en forma horizontal, entre las tres ramas clásicas del Ejecutivo, Legislativo y Judicial, sino también en lo vertical, entre distintos niveles de gobierno organizados según el principio de subsidiariedad.

Puede acotarse que los estados de mayor extensión territorial en el continente americano, que incluso han ganado nuevos espacios a lo largo de su historia, son federales (Estados Unidos, Brasil, Argentina), mientras que la mayoría de las naciones que han sufrido pérdidas territoriales (y es el caso de Bolivia) han sido estructuradas como sistemas unitarios.

Esto se explica por la presencia estatal en todo el territorio –co-organizada desde las regiones- en los países federales, mientras que el centralismo unitario suele tener una débil implantación institucional en zonas alejadas del núcleo del poder, abandono que suele derivar en las pérdidas mencionadas.

Lejos de ser un peligro para la unidad territorial, el federalismo parece ser un sistema mucho más apto que el unitarismo para contener las tentaciones secesionistas.

Si damos una mirada a la realidad internacional, vemos que el 55% de la población mundial vive bajo sistemas federales, generando el 65% del PIB global. Esto indica que la productividad bajo regímenes unitarios es mucho menor (45% de la población sólo genera el 35% del PIB).

Por supuesto, para que los procesos regionalizados de desarrollo sean posibles, se necesitan ciertas condiciones a nivel nacional, particularmente estabilidad macroeconómica y seguridad jurídica para las inversiones.

Todo esto es más factible en un ordenamiento republicano, donde las leyes están por encima de los gobernantes de turno, que en un régimen de arbitrariedades y discrecionalidad como el que Bolivia padece en la actualidad.


sábado, 11 de agosto de 2018




Algunos de mis libros de narrativa a la venta en la FIL La Paz que concluye mañana. "Noticias de Burgundia" y "Macabria" están en el stand de Nuevo Milenio y "Reinvenciones" en el de la Editorial 3600. Adjunto links con reseñas: 




jueves, 9 de agosto de 2018


Los crímenes del primer sandinismo



Emilio Martínez Cardona

Es importante para la lucha democrática en Nicaragua que figuras del sandinismo histórico, desde el escritor Sergio Ramírez hasta el ex comandante Humberto Ortega, remarquen su disidencia con los abusos de Daniel Ortega y Rosario Murillo. Todo sea por engrosar las filas anti-dictatoriales.

Sin embargo, junto con esta participación necesaria se ha colado en muchos medios una interpretación excesivamente benévola de lo que fue el primer sandinismo, el régimen revolucionario de los años ´80 que, de no haber mediado la lucha armada de tres frentes disímiles, se habría perpetuado a la manera cubana.

Un capítulo subrayable de la represión sandinista fue el etnocidio contra los indígenas miskitos, de los cuales una gran cantidad (que Jeane Kirkpatrick estimó en 250.000) fueron recluidos en campos de concentración para obligarlos al traslado desde sus tierras ancestrales, afectadas por la reforma agraria colectivista, hacia otras localizaciones dispuestas por el Estado.

Esa operación terminó siendo denominada como “Navidad Roja” e incluyó el apresamiento, tortura y muerte de muchos dirigentes miskitos. Esto fue acompañado por la quema de viviendas, destrucción de cultivos y sacrificio de ganado, un tipo de prácticas similares a las empleadas por Josef Stalin contra la población ucraniana en el mal conocido Holodomor.

En el documental “La balada del pequeño soldado” (1984), los cineastas Werner Herzog y Denis Reichle llegaron a cuantificar unos 15.000 indígenas miskitos caídos bajo la violencia sandinista.

Al final, fue la insurgencia plural de la “contra” conservadora (FDN), ex sandinistas disconformes con el abandono de los principios de “pluralismo-no alineamiento-economía mixta” (ARDE) y de los mismos miskitos la que le arrancó al Frente Sandinista unas elecciones realmente democráticas, en las que se alzó con el triunfo la candidata opositora, Violeta Chamorro. 

Claro que antes de entregar el poder, los integrantes de la aristocracia revolucionaria procedieron a repartirse mansiones y otras riquezas expropiadas, la llamada “piñata”, en una muestra temprana de cleptocracia.

No hay, por lo tanto, una degradación de Daniel Ortega del primer al segundo sandinismo, sino una continuidad despótica que afortunadamente no ha sido acompañada por otros referentes de ese movimiento y sus simpatizantes en diversos países.

Bienvenidos entonces en todo el continente quienes evolucionaron hacia la democracia liberal, pero no falseemos la historia, mitificando un pasado que, en realidad, fue el abono para los experimentos neo-totalitarios de la actualidad.

La lucha del pueblo nicaragüense es acompañada desde toda América Latina por quienes advierten la amenaza tiránica que representa un proyecto político que, al igual que en los años ´80, tiene nuevamente su epicentro en La Habana, con aliados extra-regionales que en ese momento lideraba la Unión Soviética y que ahora se agrupan en la tríada de Irán, Rusia y China.


jueves, 2 de agosto de 2018


Unidad por el 21F

Emilio Martínez Cardona

El movimiento en defensa de la voluntad popular, soberana y vinculante expresada el 21 de febrero de 2016 representa el desafío más serio al prorroguismo presidencial en particular, y a todo el modelo hegemonista del MAS en general.

Como la victoria en aquella fecha histórica fue un triunfo de todos, que no pueden arrogarse algunos grupos en detrimento de otros, de igual manera la defensa del 21F extrae su potencia de su carácter transversal, implicando por igual al centro, derecha e izquierda; políticos y ciudadanos de a pie; profesionales, empresarios, obreros y estudiantes.

Y es que lo que está en juego es la posibilidad misma de recuperar una democracia republicana plena, marco en el cual serán resueltas posteriormente las diferencias de ideas e intereses entre los actores.

El riesgo en este proyecto son los divisionismos funcionales, que amenazan con disgregar o al menos caotizar al movimiento del 21F. Vemos a progresistas y cocaleros de Los Yungas declarando que “la derecha” debe quedar excluida y a conservadores descalificando a las protestas por su “vacío ideológico”.

Desde algunas plataformas también se cuestiona a los partidos de oposición que tratan de coadyuvar en la lucha, incurriendo en una errada muestra de antipolítica, quizás olvidando que ha sido precisamente ésta la que abonó el camino para el ascenso al poder del narco-sindicalismo chapareño. Habría que recordar, tal vez, el cuño fascista de la crítica a la “partidocracia”.

Muchas de estas expresiones son espontáneas, nacidas de la horizontalidad del movimiento, pero además hay que tener en cuenta que el castrismo que teledirige al Palacio Quemado es experto en divisionismo. Lo ha practicado durante décadas hacia el exilio en Miami, a veces potenciando o amplificando diferencias reales y en otros casos infiltrando a dos tipos de agentes: los excesivamente tibios y los ultra-radicales.

Por supuesto que el carácter democrático del movimiento incluye la posibilidad y hasta la necesidad de estos debates, pero de la misma manera puede y debe reflexionarse sobre la imprescindible unidad estratégica, condición sine qua non para la victoria.

La electoralización prematura es otro factor que conspira contra la unidad, al confundirse dos tiempos que deben ser correctamente deslindados: la lucha contra la repostulación inconstitucional y la definición de las candidaturas alternativas al hegemonismo autoritario. 

Todas las baterías tendrán que concentrarse en blindar la decisión mayoritaria, que ya se manifestó contra la eternización en el poder de los gobernantes, e implícitamente contra la “cancha inclinada” que trampea la democracia, asegurándole al detentador del poder un triunfo casi automático, a través del abuso de recursos del Estado y otros mecanismos de distorsión del voto.

No hay lucha que se gane sin disciplina y en este caso eso implicará auto-contenerse en las diferencias, para resolverlas en una etapa superior del conflicto: la de las urnas.


miércoles, 1 de agosto de 2018


“Reinvenciones” en la Feria del Libro de La Paz



El libro de narrativa más reciente de Emilio Martínez, Reinvenciones, estará desde este miércoles en la Feria Internacional del Libro de La Paz 2018, en el stand de la Editorial 3600 (bloque amarillo, planta baja).

En sus páginas, el autor expone fragmentos de una historia alternativa de las letras universales, a veces alterando la biografía de los autores y en otros casos sustituyendo la interpretación habitual de las obras por otra radicalmente diferente, con la ayuda de un corpus de críticos ficticios que operan esa transmutación herético/hermenéutica.

Biyu Suárez Céspedes ha comparado estos experimentos contrafactuales con los juegos de lenguaje descritos por Gianni Rodari en su Gramática de la fantasía: “Claves para llevar al lector a repensar conceptos potentes, para ser capaces de responder a la pregunta: ¿Qué hubiera pasado si…?”.

También encuadra Reinvenciones dentro del estudio de “la nanofilología, que se ocupa de textos minúsculos, explorando el mundo de la narrativa abreviada, reducida y condensada”.

Fuente:

lunes, 30 de julio de 2018


“Noticias de Burgundia” y “Macabria y otros cuentos” son dos de mis primeros libros de narrativa, publicados en 1999 y 2002, respectivamente. Estarán a la venta en el stand de Editorial Nuevo Milenio en la Feria Internacional del Libro de La Paz, del 1 al 12 de agosto de 2018 (bloque amarillo, planta baja, stand A-11).



jueves, 26 de julio de 2018


El modelo iraní se impone en Cuba



Emilio Martínez Cardona

La dictadura cubana tiene listo un proyecto de nueva Constitución que se propone aprobar a través de una “consulta democrática”, a realizarse en distintas etapas entre agosto y noviembre del corriente año, siguiendo la metodología territorial con que se elige la Asamblea del Poder Popular en la isla.

El operativo tiene múltiples propósitos: desde remozar la imagen del régimen para simular algo parecido a un funcionamiento republicano hasta cercenarle poderes al nuevo presidente Miguel Díaz-Canel, previsión tomada en el remoto caso de que se le ocurriera implementar una versión local de la Perestroika.

Para esto último se reintroduce el cargo de Primer Ministro, separando la Presidencia de la jefatura del gobierno. Pero sobre todo debe ponerse la mira en el fortalecimiento jerárquico dispuesto en el texto para el Consejo de Defensa Nacional (CDN), que es definido como el “órgano superior del Estado que dirige al país durante las situaciones excepcionales”.

Estas situaciones abarcan el estado de guerra, la movilización general y el estado de emergencia, categorías discrecionales que en un sistema dictatorial suelen ser prácticamente existenciales o permanentes.

Por una parte, podría haber una jugada de aseguramiento dinástico del poder, teniendo en cuenta que el CDN estará encabezado por el coronel Alejandro Castro Espín, hijo de Raúl Castro, bajo cuyo mando quedarían centralizadas las agencias de inteligencia y contrainteligencia del país, de acuerdo a la opinión siempre bien informada de Carlos Alberto Montaner.

Por otro lado, este “órgano superior del Estado” se parece demasiado al Consejo de Guardianes de la Revolución que cumple un rol estratégico en la estructura supragubernamental de Irán, como parte de la teo-burocracia que tutela a los poderes de origen electivo.

Uno de los proyectistas de la nueva Constitución, Homero Acosta, indica que en los “escenarios adversos” arriba enumerados el Consejo Nacional de Defensa “asumirá la situación del país”, lo que en un castellano más correcto que el del leguleyo castrista significaría lisa y llanamente la toma del poder total.

De esta manera, en Cuba parece imponerse el modelo iraní de tutela supragubernamental, aspecto mucho más central que los cambios cosméticos referidos a la introducción del marxismo de género, o a la admisión simbólica –pero desprovista de garantías- de la propiedad privada.

Cabe recordar que, algunos meses atrás, Evo Morales también sugirió instaurar en Bolivia un Consejo de Estado, que estaría conformado por representantes de sus milicias sindicales y que tendría, entre otras funciones, la decisión final sobre su repostulación.

Está claro que la idea de un tutelaje sobre los poderes electivos anda rondando entre las cabezas neo-autoritarias del ALBA, quizás como un síntoma adicional de la creciente influencia que ejerce sobre el bloque ese oxímoron que es la “República Islámica”, una contradicción en los términos que pretende amalgamar la teocracia fundamentalista con una democracia aparente.