viernes, 20 de marzo de 2020


El mito de la “potencia médica” cubana



Emilio Martínez Cardona

“El Estado boliviano debe pedir ayuda a China y Cuba, tanto en apoyo de personal médico como de suministro de medicamentos”, tuiteó Evo Morales desde Buenos Aires, mientras que su ex cajero y actual candidato presidencial, Luis Arce Catacora, hizo lo propio en la misma red social, señalando: “Nos contactamos con el gobierno de Cuba y existe absoluta predisposición para cooperar con el antiviral para tratar el coronavirus, así como con personal médico”.

La mejor respuesta a esta manipulación provino de uno de los científicos bolivianos más prestigiosos, Mohammed Mostajo-Radji, quien aclaró desde Facebook que “el Interferón alpha 2B (la supuesta droga anticoronavirus cubana) fue descubierta por Charles Weissmann y su equipo en la Universidad de Zurich hace más de 50 años. Como las patentes son dadas por 20 años y ésta expiró hace más 30, cualquier laboratorio en el mundo puede hacerla. Cuba la hace porque le da la gana, no porque la descubrieron ellos. Existen al menos otros 12 laboratorios en el mundo que la producen”.

Mostajo-Radji advirtió que, si bien el antiviral está médicamente aprobado para su empleo en hepatitis B y C, melanoma y algunos tipos de leucemias, su uso para el tratamiento de coronavirus no está validado.

“Colocar este medicamento en un paciente de coronavirus implica todos los riesgos relacionados a una terapia experimental. Si el gobierno cubano u otro tiene datos de fase clínica 3 mostrando su eficacia en el tratamiento de coronavirus (con todos los controles y números que conlleva un estudio de fase 3), que me los mande. Con gusto armo un equipo internacional de inmunólogos que analicen los datos y den su opinión. Pero mientras tanto dejemos de jugar con la salud física y mental de los bolivianos. ¡Exijamos evidencia, no propaganda!”, añadió.

El tema del Interferón alpha 2B es sólo la aplicación más reciente del aparato propagandístico castrista, en busca de apuntalar el mito de la “potencia médica” cubana, una ficción montada a lo largo de varias décadas. Pero, ¿cuál es la realidad de la isla?     

“Lejos de ser una potencia médica capaz de curar el coronavirus, el régimen comunista es incapaz de alimentar a su gente y en caso de que enfermen son empobrecidos”, señala la acuciosa investigadora Mamela Fiallo Flor, en un artículo de PanamPost. La autora indica que los médicos escasean fuera de La Habana, “ya que son enviados a misiones en el extranjero, tanto como propaganda política como para producir 500% más dinero que el turismo, mediante la explotación laboral”.

Y lo que es peor: la dictadura del PCC (Partido Comunista de Cuba) acaba de establecer una reducción del 50% del salario a quienes enfermen de coronavirus. “Si una empresa privada tomara las medidas implementadas en Cuba contra los trabajadores, que reciben salarios miserables, sería un escándalo internacional”, dice Fiallo, precisando que los cubanos infectados de coronavirus pasarán de recibir 42 dólares mensuales a 21.

En cuanto a China, la otra “potencia médica” citada en el tuit de Morales, vale la pena citar la opinión de Mario Vargas Llosa (“Regreso al Medioevo”, diario El País de España), quien acertadamente subraya que “nada de esto (la crisis del coronavirus) podría estar ocurriendo en el mundo si China Popular fuera un país libre y democrático y no la dictadura que es”, en alusión al ocultamiento del brote intentado inicialmente por el régimen de Pekin, que dilató el combate efectivo a la epidemia.  

viernes, 13 de marzo de 2020


El dato clave del “Techo Electoral”

Emilio Martínez Cardona

Sobre un reciente estudio de las tendencias de opinión, el diario Clarín de Buenos Aires publicó un artículo titulado “Bolivia: mejora la perspectiva electoral de Añez para los comicios de mayo”, donde se remarca que lo más significativo de ese informe son los resultados del llamado “Techo Electoral”.

De acuerdo a estos datos, un 40,6% de los electores podría llegar a votar por Jeanine Añez, mientras que un 39,6% puede hacerlo por Luis Arce Catacora, del Movimiento Al Socialismo.

Otro aspecto del estudio subrayado por Clarín es el de la imagen negativa (“a quién nunca votaría”), que también daría una pauta sobre la proyección máxima de crecimiento de cada uno de los postulantes en carrera. La mayor imagen negativa sería la de Tuto Quiroga (79,1%) y de allí de manera descendente aparecen Chi Hyun Chung (78,5%), Luis Fernando Camacho (74,8%), Carlos Mesa (64,9%), Luis Arce Catacora (54,9%) y Jeanine Añez (54,5%).

Cabe acotar que en imagen positiva los números de los punteros son de 45,5% para Añez y 45,1% para Arce.

Según Ana Sanz Campos (www.crecimientopolitico.com), el techo electoral “sería el porcentaje máximo de votos que un partido puede conseguir en una situación ideal, por encima de la cual es complicado que un partido pueda seguir creciendo, al menos sin condiciones excepcionales”. 

En el caso boliviano, la “situación ideal” a la cual aproximarse sería la concentración del voto en torno a una candidatura democrática que logre: a) impedir el retorno de la autocracia masista al Poder Ejecutivo; y b) viabilizar una mayoría parlamentaria propia (o lo más cercano posible a ella), garantizando gobernabilidad y estabilidad para los próximos cinco años.

La actual zozobra por el abuso del mecanismo de las interpelaciones y la censura ministerial, de parte de los otrora “conciliadores” del MAS (realineados con el sector duro de su partido), pone en evidencia la necesidad de construir una mayoría democrática en la Asamblea Legislativa Nacional (evitaré el ideológico “pluri”), capaz de sintonizar con el Ejecutivo en las grandes tareas republicanas que hay por delante.

El sistema electoral boliviano asigna a través del método D´Hont ciertas bancas adicionales a la primera fuerza política. Y si a esto se suma una geografía de circunscripciones uninominales que le da más escaños a los votantes rurales que a los urbanos (en franco desequilibrio demográfico), se tiene un riesgo importante de que el Movimiento Al Socialismo pueda alcanzar o rozar la mitad de las bancas en ambas cámaras.

De ahí que la construcción óptima de mayorías sea en primera vuelta, que es donde se define la composición del Parlamento.

Huelga decir que un retorno del MAS al poder significaría -ahora sí- su eternización en el mismo, con niveles de coacción y abuso muy superiores a los vividos en los últimos 14 años.

miércoles, 4 de marzo de 2020


El MAS en busca de otra narrativa sobre el fraude



Emilio Martínez Cardona

La publicación del artículo de John Curiel y Jack R. Williams en la web del The Washington Post (TWP), afirmando que “no hay evidencias de fraude” en las elecciones bolivianas del 2019, es parte de una estrategia incremental del MAS y sus aliados internacionales que viene perfilándose según la siguiente cronología:

1)  10 de noviembre. El CEPR (Center for Economic and Political Research) divulga un informe contradiciendo a la auditoría de la OEA.

2)    3 de diciembre. Se da a conocer un Manifiesto firmado por 100 “expertos” en estadísticas, señalando que “no encontraban irregularidades en la tendencia” del TREP.

3)    26 de febrero. Publicación de la nota de TWP.

4)    28 de febrero. Pedido del gobierno de México de que un “tercero” compare los informes de la OEA y de los investigadores del MIT Election Lab.

5)    29 de febrero. Tweet del presidente argentino, Alberto Fernández, señalando que “se demuestra que no hubo fraude en Bolivia”.

Evidentemente, el Foro de Sao Paulo sigue en plena actividad, procurando reconstruir la imagen externa de Evo Morales y socavar al proceso de transición a la democracia plena en Bolivia. Esto incluye a la reciente nominación de Morales al Premio Nobel de la Paz (3 de marzo).

Sobre el CEPR: Uno de los autores del informe es Guillaume Long, ex canciller de Ecuador bajo el gobierno de Rafael Correa. Con su perfil académico y diplomático (fue también representante en la ONU), probablemente sea uno de los principales articuladores de esta estrategia.

Sobre el Manifiesto de los 100 y la nota de TWP: en ambos aparece la firma de Jack R. Williams, integrante del MIT Election Lab. Una revisión de su cuenta en Twitter, @Master0fNull, indica que es un activista político del ala izquierda del Partido Demócrata de EEUU, simpatizante del candidato socialista Bernie Sanders.

Importante: el artículo publicado en TWP es una columna de opinión de colaboradores del foro “Monkey Cage” y no un reportaje oficial de la redacción de ese medio. Tampoco se ha encontrado ninguna publicación al respecto en la página del MIT Election Lab, por lo que parecería tratarse de una iniciativa individual de los dos investigadores firmantes.

NYT: Por su parte, The New York Times comentó el artículo del “Post”, indicando que el mismo fue “encargado” o “comisionado” por el CEPR. En realidad, estaríamos ante un refrito del informe inicial de esa ONG.

La Nación: El diario argentino publicó un reportaje donde sindicó a Mark Weisbrot, codirector del CEPR, de ser el “lobbista de Maduro” que impulsó la nota de Curiel y Williams.  

Ethical Hacking: La empresa auditora del proceso electoral manifestó que “si ellos (los autores del artículo de Monkey Cage) tomaron la información que estaba en Internet, ya estaba viciada de nulidad”.

Para terminar: la nota de Curiel y Williams sólo se basa en el análisis de tendencias estadísticas en el conteo y el TREP, desconociendo otras pruebas muy claras de irregularidades, como el desvío del flujo de información hacia servidores ocultos, las actas con firmas falsificadas, los datos subidos a la nube una semana antes de los comicios, las papeletas encontradas en domicilios particulares, el análisis del voto en el exterior y las confesiones de ex integrantes del Órgano Electoral. También son claves ciertos datos cuantitativos, como el hecho de que el informe publicado en TWP fue elaborado por 2 expertos y el de la OEA por 36, o que el primero tiene 3 páginas y el segundo 94.

El Día

viernes, 28 de febrero de 2020


Anatomía (literaria) del derecho



Artículo publicado en Percontari, revista del Colegio Abierto de Filosofía

Emilio Martínez Cardona

“Al ver tantos juristas y abogados, tantos tribunales y tan poca justicia; tantos magistrados y tan poca preocupación por el bien común, tantas leyes y sin embargo no menos desórdenes; un tribunal, un campo sembrado de litigios; un tribunal, un laberinto; tantos miles de pleitos en un solo tribunal a veces, resueltos de forma a veces violenta.

Al ver al mayor malhechor a menudo administrando justicia, al más impío ocuparse de la religión, al más ignorante presidir la cultura, al más vago organizar el trabajo, y al más insensible en la distribución de la caridad. Al ver a un cordero ejecutado, a un lobo dictar sentencias, a un bandido que es distinguido y a un ladrón sentado en la tribuna, a un juez que castiga severamente a los otros, comportarse mal él mismo, el mismo hombre comete el robo y lo castiga, castiga un robo y es él mismo el ladrón.

Las leyes alteradas, malinterpretadas, interpretadas a favor o en contra, lo que hacen con el juez los amigos sobornarle o influirle en esta opinión y maleable en esta otra. Retrasada la sentencia, cambiada a gusto del juez, siempre el mismo caso: uno privado de su herencia, otro la consigue con falsedades por medio de favores, hechos o testamentos falsos. Las leyes se hacen y no se observan, o si se ponen en ejecución, son los tontos los que son castigados”.

Las demoledoras líneas precedentes, que bien podrían retratar la situación actual y cercana concerniente a la producción y aplicación del aparato del Derecho, provienen en realidad de vieja data y son parte de la muy recomendable The Anatomy of Melancholy de Robert Burton, publicada en 1621.

Estas líneas de Burton dan cuenta de la correspondencia entre la proliferación normativa y la injusticia: donde el incrementalismo jurídico crea estructuras arbóreas y laberínticas sólo accesibles a una minoría de sacerdotes de las leyes, la aplicación sesgada, la discrecionalidad y la irracionalidad kafkiana se abatirán sobre el ciudadano.

Contra esta situación puede traerse a colación otra cita, mucho más concisa, del Premio Nobel de Literatura Anatole France (1844-1924): “El árbol de las leyes ha de podarse continuamente”. Excelente programa de acción a poner en marcha.

Si se ha dicho irónicamente que “la única figura gramatical imprescindible es la omisión” (Napoleón Bonaparte, según su biógrafo Emil Ludwig), respecto al campo que nos interesa -las leyes, decretos, resoluciones, ordenanzas- puede decirse otro tanto: la única figura jurídica imprescindible es la derogación.

Los legisladores del futuro deberán munirse de las afiladas tijeras de podar de Anatole y convertirse en des-legisladores, para suprimir buena parte del corpus de códices sobrerregulatorios que enmarañan la vida de los mortales. Esta obra supresora tendrá necesariamente que incluir a la Ley Fundamental: comparemos, si no, los 411 artículos de la inaplicable Constitución Política del Estado, impuesta por el etnopopulismo, con los 7 artículos y 27 enmiendas de la pragmática Constitución norteamericana…  



jueves, 27 de febrero de 2020


Nuevo gobierno en Uruguay


Emilio Martínez Cardona

Este domingo 1º de marzo Luis Lacalle Pou asume la presidencia de Uruguay, al frente de una alianza multipartidista denominada como la “coalición multicolor”, que reúne a los dos partidos fundacionales del país (el Blanco o Nacional y el Colorado) y a otras tres fuerzas de creación más reciente (Cabildo Abierto, Partido Independiente y Partido de la Gente).

Mediante este cambio de administración seguirá reconfigurándose el balance geopolítico regional, con el desplazamiento del poder del Frente Amplio, bloque de izquierda otrora moderado y últimamente hegemonizado por ex tupamaros y comunistas (80% de su bancada parlamentaria).

La conversión de signo en Montevideo implicará un aliado menos para el régimen dictatorial de Nicolás Maduro, que había recuperado posiciones con México, Argentina y España. Y aunque es previsible que las posturas a asumir por Lacalle se enmarquen en la tradicional prudencia diplomática uruguaya, también es de esperar que retomen el principismo democrático algo devaluado bajo la ambigua influencia ejercida por José Mujica, ya fuera desde la presidencia de la república o desde el liderazgo partidario.

Lo cierto es que, aunque tuvieran un perfil más bajo que el alcanzado en otros países, las redes del “petropoder” venezolano también se extendieron en Uruguay bajo el Frente Amplio, generando elefantes blancos como el de la fallida regasificadora en el Río de la Plata. Influencia económica que, con mayor o menor sutileza, venía asociada a cierta carga de presión política.

Entre las herencias negativas dejadas por la década y media de gobiernos frenteamplistas hay que remarcar dos en especial: 1) la crónica inseguridad ciudadana, ligada a una mal entendida tolerancia por las “causas sociales” del crimen, y 2) la baja en la calidad educativa de primaria y secundaria, reflejada en las últimas pruebas PISA; fenómeno donde hay que incluir el adoctrinamiento ideológico que llevó a poner el rostro del Che Guevara en la tapa de los textos de ciencias sociales.    

Volviendo al campo internacional, es probable que desde marzo veamos a la cancillería uruguaya secundando los lineamientos de Luis Almagro en la Organización de Estados Americanos, en pos de la redemocratización de Venezuela, Cuba y Nicaragua.

Para Bolivia, el cambio en Uruguay representará la incorporación de un aliado al proceso de consolidación de la democracia, en clara contraposición con el rol de zapa asumido por los factores K dentro del gobierno de Alberto Fernández. Y más allá de los vaivenes político-partidarios, la vía uruguaya es una alternativa inmejorable para la salida boliviana al Océano Atlántico, siguiendo el “camino de las aguas” (fluviales) del que hablaba el célebre Memorándum cruceño de 1904. 

viernes, 21 de febrero de 2020


De las milicias armadas a los “militares patriotas”



Emilio Martínez Cardona

“Si no puedo candidatear, sepan que en Bolivia tengo contacto con militares patriotas”. Tal la respuesta de Evo Morales tras conocerse su inhabilitación a la candidatura de senador por el departamento de Cochabamba, decisión tomada por el Tribunal Supremo Electoral (TSE) teniendo en cuenta el incumplimiento del requisito constitucional de residencia permanente.

De manera que Morales reincide en la amenaza de violencia, cambiando ahora las “milicias armadas” de las que habló en enero por hipotéticos sectores castrenses. Una nueva razón para reclamarle al gobierno argentino por la violación a las condiciones de refugio, que lógicamente no pueden incluir a un apologista del delito.

El ex mandatario del régimen cocalero también se da un tiro en el pie con estas declaraciones de tinte golpista, volviendo contra sí mismo la muletilla que ha venido utilizando contra el gobierno democrático de transición de Bolivia.

Morales calificó además a la decisión del TSE como un “golpe a la democracia”, olvidando que fue durante su régimen que se inhabilitó de un plumazo, de forma colectiva, a 228 candidatos de oposición en el departamento del Beni.

Una vez más, se evidencia que el evismo juega a dos bandas: por el camino de las urnas pero también por la amenaza de la vía armada. Una estrategia dual de cuño leninista (ver la famosa polémica contra los “likvidatory”, donde el fundador de la dictadura soviética propugnaba conjugar el mantenimiento de una estructura armada clandestina con la participación en las elecciones parlamentarias).

Igualmente, queda clara la opción de fondo por la desestabilización, que contradice la apariencia tranquilizadora que ha buscado adoptar el MAS en la campaña electoral, con un Luis Arce Catacora que trata de venderse como el supuesto campeón de la estabilidad económica.

jueves, 13 de febrero de 2020


El racismo progre



Entre la xenofobia K y el marxismo étnico

Emilio Martínez Cardona

“Los italianos son mafiosos por herencia genética”. La frase brutal pertenece a la vicepresidenta de Argentina, Cristina Fernández de Kirchner, y fue perpetrada días atrás a manera de crítica contra la ascendencia de Mauricio Macri.

Con su disparate, Fernández se ganó que el viceministro del Interior de Itailia, Achille Variati (PD, centroizquierda), la calificara de “evidentemente e insoportablemente racista”.

El caso de la “xenofobia K” es otra muestra de que el racismo no es patrimonio exclusivo de la extrema derecha y que suele aparecer también –a veces camuflado o sutilizado- entre las opiniones autodefinidas como progresistas.

Ahora, con el desembarco de Álvaro García Linera en la UNSAM (Universidad Nacional de San Martín) como catedrático de antropología y sociología, el racismo progre del vecino país puede tener un refuerzo desde el “marxismo étnico”, del que alias Qananchiri es exponente.

Desde el Grupo Comuna y a lo largo de todo el régimen del Movimiento Al Socialismo, García Linera formuló una peculiar versión del gramscismo donde la hegemonía en el bloque histórico revolucionario correspondía a los aymaras, la “etnia fuerte” de Bolivia, como sostuviera en un simposio convocado por los franciscanos en Cochabamba.

Lo cierto es que los excesos en la discriminación afirmativa pueden conducir a formas de racismo inverso o reabrir confrontaciones allí donde se estaban superando. Y eso es precisamente lo que sucedió, llevando a que, por ejemplo, se privilegiara a ciertos electorados por razones etno-geográficas, logrando que un 30% de la población tenga el 50% de las bancas parlamentarias a través de la manipulación del sistema de circunscripciones.        

En el fondo, lo que tuvimos durante 14 años fue un indigenismo instrumental, practicado como cobertura de un poder hegemonista y de profunda vocación autoritaria.

La mejor demostración del carácter meramente utilitario y cosmético de ese indigenismo fue la feroz represión policial contra los marchistas del Tipnis en Chaparina, atropello que en ningún momento mereció autocrítica alguna de parte de García Linera.

Es que, en sus propias palabras, la etnicidad es “una estrategia discursiva performativa de reubicación de clase” (ver su reciente conversatorio en el CELAG). Una posible traducción de la frase al castellano diría que el racismo inverso fue en realidad un medio para que una fracción postergada, resentida o decadente de la clase media tradicional, se elevara a la cúspide del poder estatal empleando como herramienta de choque a los movimientos sociales. Por ahí van los tiros.

miércoles, 12 de febrero de 2020


La clase decisiva

Emilio Martínez Cardona

Un par de semanas atrás, Álvaro García Linera participó de un conversatorio en el Centro Estratégico Latinoamericano de Geopolítica (CELAG), donde desnudó elementos fundamentales de la que podría ser la vía escogida por el Movimiento Al Socialismo, tanto para el corto plazo electoral como para un mediano y largo plazo.

Por una parte, el ex vicemandatario boliviano actualizó su tesis del empate catastrófico, planteándola ahora a nivel continental, entre países con gobiernos conservadores, a los que calificó como “democracias de contención” (de la plebe), y naciones con gobiernos progresistas, denominadas “democracias de igualdad”.

En realidad, estamos ante un reciclaje del viejo concepto soviético de las “democracias populares”, con el que se buscó arropar a proyectos totalitarios y hacerlos más digeribles para la sensibilidad liberal.

Por otro lado, García Linera deslizó una noción de mayor interés para nuestro panorama político interno, analizando las cualidades de la “nueva clase media emergente, de origen indígena o popular”, distinguiéndola de la que llamó “clase media tradicional y colonial”.

Obviamente, AGL atribuyó el ascenso de esas novísimas capas sociales a la gestión del masismo, a lo que puede responderse tanto con la eficiencia del intercambio capitalista internacional de commodities en ese mismo periodo, como con el argumento ya señalado por María Teresa Zegada, para quien el Estado no habría tenido una importancia central en la emergencia de la nueva pequeña burguesía, porque estos sectores desarrollaron sus negocios al margen de las redes institucionales públicas, principalmente en el comercio con China.  

Así lo consignó la socióloga en un trabajo clave para la comprensión del fenómeno, “Chicha y limonada. Las clases medias en Bolivia” (CERES/Plural, 2019), donde comparte autoría con Daniel Moreno, Roberto Laserna, George Komadina, Alberto Rivera y Alejandra Ramírez.

Komadina llamó la atención sobre la “participación clave” de este nuevo sector “para la construcción de mayorías políticas; no hay hegemonía sin clases medias”. Precisamente, a esto apunta la lógica esgrimida por García Linera, que entre líneas plantea desacoplar a la “nueva clase media” de la “tradicional”, para agregarla al campo de las fuerzas “obreras y campesinas”.

Desde supuestos ideológicos muy distintos, podemos coincidir en que ese sector puede llegar a constituirse en la “clase decisiva” para la resolución de los conflictos sociales en curso o venideros, así como para la reconfiguración electoral del poder estatal. El tema debería reclamar la atención de todos quienes están honestamente preocupados por la consolidación de la transición democrática.

En un enfoque más cercano al postulado por Hernando de Soto en “El misterio del capital”, se trata de impulsar un proyecto de capitalismo popular capaz de incorporar plenamente a ese pequeño y mediano empresariado de origen indomestizo, mayormente articulado en la economía informal, muchas veces sujeto a una suerte de disonancia cognitiva entre su práctica capitalista y el chip ideológico socialista, propio de las estructuras sindicales-corporativas en las que participa.

sábado, 1 de febrero de 2020


El Cónclave



Emilio Martínez Cardona*

La grey unida, expectante, en la plaza de San Pedro, mientras adentro sesiona el Colegio Cardenalicio en su Cónclave (del latín cum clavis, “bajo llave”), hasta que aparezca el humo blanco anunciando el inminente habemus papam

A escala, algunos de estos elementos podrían repetirse el día de hoy en Cañada Strongest #70, donde el Comité Pro Santa Cruz recibe a 5 candidatos y/o precandidatos a la presidencia de la república (Jeanine Añez, Luis Fernando Camacho, Carlos Mesa, Tuto Quiroga y Chi Hyun Chung) y a tres vicepresidenciables (Marco Pumari, Samuel Doria Medina y Gustavo Pedraza).

Será un fin de semana crítico para tratar de reordenar parcialmente el tablero y reducir la dispersión, recordando que hay un enemigo común: el autoritario Movimiento Al Socialismo del ex mandatario Evo Morales, que aparecía con una intención de voto del 25% aún antes de oficializar su binomio y que, merced al voto oculto, podría fácilmente estar acercándose al 30% en las elecciones del 3 de mayo.

Volviendo a la metáfora inicial, el trabajo es verdaderamente pontificio, en el sentido etimológico de la “construcción de puentes” entre los diversos actores. El Comité tiene la oportunidad de darle forma al espacio político de las fuerzas democráticas.

Lo cierto es que el peso específico de Santa Cruz ha traído el centro de gravedad política nacional a este escenario de concertación donde, con un poco de buena fe e ingenio, podría avanzarse en fórmulas win-win (ganar-ganar), como la que ya ha esbozado el ingeniero Edgar Villegas y que más abajo comentaremos.

División estratégica del trabajo político

No se trata del utópico y eventualmente contraproducente “frente único”, sino de pasar de la mega-dispersión caótica a una división estratégica del trabajo político.

Si se tiene en cuenta que el riesgo respecto al MAS no es tanto el de un regreso al Palacio, peligro que se filtraría con la segunda vuelta, sino el de una ingobernabilidad parlamentaria, dado que el ex oficialismo podría aspirar a tener la mayoría en una o ambas cámaras, queda claro que la tarea pendiente es una reducción de bloques para mitigar la dispersión y la búsqueda de mecanismos de complementariedad territorial entre las pocas fuerzas que queden en carrera.

La cuestión de la gobernabilidad parlamentaria adquiere además otra intensidad con los tanteos de Evo Morales para acceder al Senado, donde, de contar con mayoría, podría hacerse de la presidencia camaral y ponerse en la línea de sucesión constitucional. Ése sería el preámbulo seguro a un esfuerzo de desestabilización social e institucional.

No más de 2 bloques democráticos principales y otras 2 candidaturas pequeñas independientes con funciones específicas, podrían ser parte del diseño electoral deseable.   

Los 2 bloques principales tendrían que pactar cierta especialización en los electorados a captar por cada uno, teniendo en cuenta dicotomías como renovación-experiencia, oriente-occidente, progresismo-conservadurismo, federalismo-unitarismo, etcétera.

Mientras que las 2 fuerzas menores deberían apuntar a captar segmentos de la votación del Movimiento Al Socialismo. Hablamos de las candidaturas de Chi Hyun Chung, quien ya en octubre del año pasado le quitó una votación relevante al partido de gobierno en provincias del occidente, y que ya ha dado señales de apuntar al voto alteño y de zonas populosas de Santa Cruz de la Sierra, como el Plan 3.000; y a Félix Patzi, que puede encabezar un indigenismo ya no ligado al narcotráfico ni al socialismo, como fuera el del MAS.

Acuerdos de complementariedad territorial

Esa división estratégica del trabajo político puede complementarse en un acuerdo integral con lo que llamaríamos la “Tesis Villegas”, que consiste en el retiro o desactivación posterior (más cerca de las elecciones) de terceros candidatos uninominales, en aquellas circunscripciones donde el masismo tenga alta chance de ganar. Esto, en el marco de una reciprocidad en otros territorios, en un equilibrio que sería ganancioso para todos los partidos.   
        
En el fondo, se trata de un reaprendizaje de la cultura democrática del pluralismo, procurando superar la cultura tóxica de la polarización automática y de los sectarismos, heredada de los 14 años del régimen.

Pasar de la mega-dispersión caótica a un pluralismo moderado, con acuerdos funcionales y pragmáticos, ya sería un “humo blanco” posible para estas jornadas.

*Escritor y periodista

jueves, 30 de enero de 2020


Maduro privatizador



Emilio Martínez Cardona

El dictador Nicolás Maduro acaba de proponer un plan que busca otorgarle mayorías accionarias y control propietario a grandes trasnacionales petroleras, lo que liquidaría el dominio monopólico de PDVSA sobre el sector hidrocarburífero de Venezuela. En otras palabras, privatizaciones.

Por supuesto, la iniciativa del autócrata viene con trampa, ya que es parte de una estrategia para procurar un levantamiento, así sea parcial, de las sanciones internacionales contra su régimen. Las inversiones extranjeras no llegarán mientras el esquema de sanciones siga igual.

Pero se sabe que Maduro ya ha estado hablando con Repsol (España), Eni SpA (Italia) y Rosneft PJSC (Rusia) sobre su plan, que además apunta a una reestructuración de la deuda de PDVSA.         

En cualquier caso, estamos ante un reconocimiento implícito del desastre que ha significado la gestión corrupta de esa empresa estatal, que fue pieza clave para el despilfarro de 700.000 millones de dólares realizado por el chavismo a lo largo de la última década.

Una vez más, queda en evidencia el resultado ruinoso de los grandes elefantes públicos socialistas. Y ya sea por desesperación o cálculo, Maduro parece estar entrando en una “fase Deng”.

Nos referimos a Deng Xiao Ping, el heredero de Mao que revisó el sistema comunista y permitió las islas de propiedad que, tiempo más tarde, se multiplicarían convirtiendo a China en el coloso de economía mixta o capitalismo dirigido que es hoy en día. Al final, el socialismo termina siendo el camino más largo y accidentado hacia el capitalismo.

Está claro que el giro privatizador de Maduro es parte de sus maniobras para permanecer en el poder, y es de alguna manera una fase superior de la relativa liberalización económica iniciada con la flexibilidad para la circulación del dólar en territorio venezolano.

“Sigo yo, pero con el modelo chino”, se podría sintetizar la nueva fórmula esbozada, que seguramente contará con cierta ayuda desde la directiva paralela de la Asamblea Nacional que encabeza Luis Parra.

El desafío, para la oposición venezolana, es transformar la pequeña brisa de liberalización económica en vientos de libertad política, condicionando cualquier apertura en materia de sanciones o de llegada de Inversión Extranjera Directa a objetivos claros en derechos humanos.

“Inversiones con democracia” podría ser la fórmula alternativa a impulsar desde el arco opositor. Algo que exigiría redoblar esfuerzos de diplomacia democrática para incluir el condicionamiento de las inversiones con pasos reales de apertura política.

La otra variable en la ecuación opositora es interna y tiene que ver con la necesidad de lo que Diego Arria ha denominado un “gobierno autónomo” a cargo de Juan Guaidó, que incorpore como vicepresidente y ministros a referentes fundamentales de la lucha contra la dictadura chavista, tema que será objeto de un próximo artículo.

miércoles, 22 de enero de 2020


Mr. Déficit y el último Inca



Emilio Martínez Cardona

El MAS de Buenos Aires le impuso un binomio al MAS de Bolivia, pasándose por partes innombrables la decisión previa del principal bloque social de ese partido (el Pacto de Unidad) de postular a la dupla Choquehuanca-Andrónico.

Demostrando que lo que manda es esa “nueva clase” de la que hablaba Milovan Djilas, la élite revolucionaria y no las bases, Evo Morales determinó con su entorno de “blancos sanos” que la primera posición del binomio recaiga en su ex ministro de economía, Luis Arce Catacora, también conocido como “Superluchín”, a raíz de algunos artes poco felices divlugados en su momento desde el Estado.

La designación “digital” de Arce obedece a una lectura de las encuestas, según la cual la preocupación número 1 del electorado boliviano sería la preservación de la estabilidad económica. Sin embargo, la lectura parece haber omitido otro dato esencial de la realidad y es la enorme potencia del electorado joven, nada menos que la mitad del padrón, segmento clave al cual la dupla dino-masista difícilmente podrá entusiasmar.

Sobre las credenciales de Arce en materia de gestión económica, el consenso que se logró for export con mucho lobby propagandístico estatal se resquebraja al interior de Bolivia, donde su figura comienza a ser más discutida, teniendo en cuenta que dejó al país con un 9% de déficit fiscal, cifra sólo aventajada en Sudamérica por la insuperable catástrofe venezolana.

Mr. Déficit se ha definido, además, como socialista, claro indicador de que su enfoque de la economía no es realmente científico. El socialismo nunca lo ha sido y ni siquiera cumple con los términos de falsabilidad establecidos por Karl Popper para filtrar a las seudo-ciencias. Así que se encuentra en un nivel epistemológico muy parecido al de, digamos, la astrología o la quiromancia.

Arce no aguantaría un solo round dialéctico con un economista de verdad como Javier Milei, quien recientemente visitó Bolivia. Y es seguro que el actual ministro de economía, José Luis Parada, profundo conocedor de las cifras reales del país, se dedicará de oficio a deshacer las falacias estadísticas del candidato.

Veamos ahora al acompañante de fórmula, que representa al decir de Morales al “conocimiento originario milenario”. Algunos años atrás, David Choquehuanca se proclamó como “el último Inca”, en base a dudosas genealogías con las que procuraba emparentarse con la aristocracia indígena. También son recordadas sus frases sobre el sexo de las piedras y la instalación que mandó hacer del “Reloj del Sur”, cuyas agujas marchaban en sentido anti-horario para retornar al paraíso perdido precolombino.

Sin duda, con su antología del disparate Choquehuanca dará la nota folclórica indispensable para el realismo mágico masista, aunque antes tendrá que desempeñar el oficio más complicado de rearmar lo que pueda del bloque social otrora hegemónico, golpeado por el verticalazo desde Buenos Aires y por la abrupta interrupción de los mecanismos clientelares o prebendales que otorgaba el gobierno central.  

jueves, 16 de enero de 2020


Grave error estratégico de Evo Morales

Emilio Martínez Cardona

El sincericidio del depuesto tirano Evo Morales, al afirmar que “si volvería hay que organizar como Venezuela milicias armadas del pueblo”, es, además de un atentado a la sintaxis, un tiro en el pie de primer orden, que resquebraja la estrategia victimista diseñada para él por sus padrinos internacionales.

Hasta ahora, el guión para engañar incautos giraba en torno al “pobre indígena depuesto violentamente por un golpe de Estado fascista”, sólo contrarrestado ante la prensa global por la filtración del audio donde Morales llamaba a “impedir que entre comida a las ciudades” (crimen de lesa humanidad).

Pero el sinceramiento guerracivilista del ex caudillo cocalero termina de mostrarlo de cuerpo entero, como el personaje que en realidad es: alguien que primero desestabilizó durante años a la democracia boliviana, luego procuró desmontarla desde el poder y que actualmente estaría dispuesto a destruirla con narco-milicias.

Sin embargo, hay algo más. Las declaraciones de Morales tienen una fuerte carga de nerviosismo y desesperación por no lograr controlar plenamente a su partido, el Movimiento Al Socialismo, que ya adelantó la intención de postular al binomio Choquehuanca-Andrónico sin esperar la decisión que el ex mandatario pretendía fijar el 19 de enero desde Buenos Aires.

De ahí que Morales patea el tablero buscando volver a ser el centro de atención, pero no sólo sabotea su construcción de imagen victimista hacia el exterior, sino que también ahonda el malestar en las Fuerzas Armadas, con una propuesta miliciana inaceptable para cualquier ejército profesional del mundo.

Para colmo, muchos legisladores masistas se distancian de su descabellada iniciativa, sellando el fracaso de su estrategia de reposicionamiento en el liderazgo del antiguo oficialismo.

En la misma lógica, la bancada del MAS aprueba –irregularmente- una “Ley de Cumplimiento de Derechos Humanos” que procura blindar a la dirigencia de ese partido ante procesos judiciales, pero que excluye el nombre del ex gobernante. “Han cambiado totalmente el proyecto”, se queja Morales desde la capital argentina. El masismo se debate entre Evo y Eva (Copa).

La idea de las “milicias del pueblo” evidencia tres cosas: 1) la voluntad de Morales de encabezar una dictadura total en el caso (hoy remoto) de retorno al poder; 2) la influencia ideológica creciente de sus amigos de Podemos, siempre nostálgicos de las milicias de la Guerra Civil Española; y 3) la irresponsable actitud de tratar de empujar un poco más a Bolivia hacia ese Estado fallido que tanto necesita el crimen organizado.

Nada de lo escrito apunta a que nos quedemos confiados, cruzados de brazos, ante las torpezas de quien fuera el capo del Cártel del Chapare y que seguramente continuará conspirando para evitar la consolidación del orden republicano. Habrá que tomar las previsiones del caso.

jueves, 2 de enero de 2020


El Foro de Sao Paulo en España

Emilio Martínez Cardona

La fallida operación conjunta de España y México para liberar a Juan Ramón Quintana (el “Diosdado Cabello” boliviano), a quien llamaremos en adelante JRQ, demuestra que el Foro de Sao Paulo también actúa ahora en tierras ibéricas.

Es el primer síntoma de lo que representaría el arribo al gobierno español de la formación prochavista Podemos, que acaba de firmar un acuerdo de coalición con el PSOE.

Esta última fuerza política dista mucho de ser lo que fue en tiempos de Felipe González, quien encabezó una administración cuasiliberal que incluso privatizó 200 empresas estatales heredadas de la etapa del dirigismo falangista.

Luego vino la deriva con Rodríguez Zapatero, keynesiano en la política económica y demasiado amigable con los regímenes populistas autoritarios de América Latina.

Esa deriva parece profundizarse con el acercamiento de Pedro Sánchez y Podemos, configurando una especie de “Frente Popular del siglo XXI”.

Volviendo a la Operación Encapuchados, según el eurodiputado de Vox, Hermann Tertsch (uno de los columnistas más formidables de la prensa española), ésta habría tenido el objetivo de liberar a JRQ, para asegurar su silencio sobre ingentes cantidades de dinero recibidas por Podemos, enviadas por las autocracias de Bolivia, Venezuela y Nicaragua.

De acuerdo a datos manejados por el ex presidente Jorge “Tuto” Quiroga, la formación española de la izquierda radical habría tenido un esquema donde varios integrantes de su cúpula nacional se encargaban de la gestión de esos fondos: Carolina Bescansa para Nicaragua, Juan Carlos Monedero para Venezuela e Íñigo Errejón para Bolivia.

Otras versiones también apuntan a la información que podría conocer JRQ, acerca del envío de cocaína boliviana a los cárteles mexicanos. Y aquí vale la pena recordar la libertad con que se movía el hijo del “Chapo” Guzmán en la Bolivia de Evo Morales, donde incluso llegar a tomar clases de pilotaje de avionetas, visitando en reiteradas ocasiones el bastión presidencial cocalero del Chapare.

Es curioso que el hijo del “Chapo”, liberado por Andrés Manuel López Obrador, sea el gran punto en común entre AMLO y Morales. Todo apunta a que la Operación Encapuchados fue inspirada por la corrupción narcopolítica.

En Bolivia, las reacciones a la maniobra fueron desde la más contundente del gobierno de transición, que procedió a las correspondientes expulsiones de los diplomáticos implicados, hasta la más timorata del ex presidente Carlos Mesa, quien se limitó a decir que “no es lo más idóneo que policías españoles del GEO vayan encapuchados a una embajada” (cierto: la frase viene de un admirador de Lula y de los Kirchner).

Posdata: El accionar ibérico del Foro de Sao Paulo tiene también su manifestación en el plano jurídico, con la incorporación del prevaricante ex juez español Baltasar Garzón al equipo de abogados defensores de Evo Morales en Buenos Aires.


miércoles, 25 de diciembre de 2019


Ex “gerente del país” dice que viaja en bus



Emilio Martínez Cardona

Todos hemos visto las fotografías en los últimos días, difundidas por las redes sociales: el ex vicedictador posando para la cámara desde un asiento en un bus del transporte colectivo de Buenos Aires, con su pequeña hija en brazos y de aspecto apesadumbrado.

Por supuesto, casi nadie en Bolivia se traga el montaje, sabiendo que alias Qananchiri multiplicó su patrimonio 15 veces desde que llegó al poder, y eso es tan sólo la cantidad declarada públicamente.

Lo cierto es que esas imágenes son para el ingenuo consumo internacional, sobre todo para la progresía argentina que lo cobija y también para la europea, una maniobra distractiva o compensatoria muy necesaria cuando comienzan a confirmarse los indicios –ya denunciados en la campaña- que existían sobre su manejo de un verdadero imperio de “capitalismo de camarilla”, que incluía a importantes empresas ferroviarias y a varios medios de comunicación.

Así lo dejó en claro el “empresario favorito de Evo”, el paraguayo-venezolano Carlos Gill, quien días atrás admitió que “García Linera era el operador, el gerente del país”.

La investigación de fortunas mal habidas durante los 14 años del régimen es parte de lo que seguramente habrá de encarar el gobierno de transición, en procura de establecer la verdad histórica, pero también de recuperar fondos que ayuden a cubrir el cráter en las cuentas fiscales dejado por el evolinerismo.

De lo que no hay duda es de que el ex vice y “gerente del país” no necesita en absoluto usar el transporte público porteño, pudiendo hacerse poner a su disposición en cualquier momento una o varias movilidades suntuarias de esa empresa importadora de vehículos asiáticos, tan contratada por el Estado en los años de la fiesta masista y de la que era accionista o, cuando menos, alto “comisionista”.

Pero hay que guardar las apariencias y mimetizarse un poco con el proletariado o la plebe peronoide, mejor si es con gesto adusto y hasta melancólico, nada de andarse mostrando muy feliz y de pelo suelto como hiciera, con mayor espontaneidad, en la anterior semana.

Hay que cuidar el relato que habla de unos humildes justicieros sociales empujados al exilio por la derecha golpista, fascista, neoliberal y cavernaria, no sea cosa que se empiece a ver la verdad sobre una cleptocracia que aplicaba aquello del “capitalismo para los amigos y socialismo para los enemigos”, entendido esto último como la implementación abusiva, discrecional, de impuestos extorsivos, cupos burocráticos y mecanismos confiscatorios varios.

De eso se trata, finalmente: de una guerra de narrativas, donde gana quien le impone al imaginario colectivo una determinada asignación de roles para los distintos actores; para sí mismo y para sus adversarios. En ese terreno evanescente se libran las batallas del futuro.