viernes, 15 de diciembre de 2017

“Victorias” electorales del 98%

Emilio Martínez Cardona

El régimen chavista realizó un nuevo simulacro electoral el domingo pasado, en medio de una alta abstención opositora. El resultado oficial según el sumiso CNE fue la victoria del partido de gobierno (PSUV) en el 98% de las alcaldías, cifra tan irrisoria como desvergonzada, que trasluce el desenmascaramiento del orden autocrático venezolano.

Los “triunfos” comiciales con números cercanos al 100% son típicos de las dictaduras que celebran votaciones fraudulentas, ya sean elecciones o plebiscitos ratificatorios. 

Por ejemplo, en las elecciones parlamentarias cubanas del 2008, los hermanos Fidel y Raúl Castro recibieron 98,26% y 99,37% respectivamente.

En 1947, el voto afirmativo a la Ley Orgánica del franquismo obtuvo un 89,86% de los sufragios, mientras que el dictador paraguayo Alfredo Stroessner “ganó” su última reelección con el 88,8% de la votación.

En las elecciones legislativas de la URSS en 1937, el apoyo al Partido Comunista para el Soviet de la Unión fue del 99,3% y del 99,4% en el Soviet de las Nacionalidades. Eran los tiempos en que Josef Stalin solía decir que “no importa quién vota, sino quién cuenta los votos”.

Por su parte, Adolf Hitler impuso la opción por la anexión de Austria a la Alemania nacionalsocialista por un 99,70%, en un plebiscito con papeletas donde la casilla del Sí tenía el doble del tamaño de la contraria.

Y en las elecciones generales de Italia de 1934, la lista fascista de Benito Mussolini alcanzó el 99,85% de los sufragios.   

Los ejemplos serían interminables, incluyendo tanto a dictaduras de izquierda como de derecha, que hicieron de sus farsas electorales una burla sistemática de la democracia.

En Bolivia, si bien no se ha dado un resultado global a estos extremos, sí ha sucedido que el evismo se ha impuesto por más del 90% en zonas donde la coerción de los sindicatos cocaleros y sus aliados prohíbe el control opositor y dicta las consignas inapelables del “voto comunitario”.

¿Será esa la “democracia de la unanimidad” de la que habló recientemente Evo Morales, con la que sueña sustituir a la democracia liberal “de mayorías y minorías”?

De todos los ejemplos históricos citados, sólo en uno –España- el régimen terminó convocando a elecciones realmente libres tras la muerte del dictador, quien de hecho había sentado las primeras bases para la Transición con el nombramiento de Juan Carlos de Borbón como sucesor en la Jefatura del Estado.

En los demás casos, la democratización se dio a través de distintas vías de hecho: el derrocamiento por colaboradores cercanos (Paraguay), la intervención extranjera (Alemania e Italia) o la implosión política y social (la Unión Soviética). En Cuba, como sabemos, subsiste trágicamente la tiranía más larga del continente.

¿Tendrá Venezuela su salida pactada “a la española”, como parece intentar por última vez la discutida Mesa de la Unidad Democrática con el diálogo en la República Dominicana, o la situación requerirá de otros procedimientos? Juzgue el lector.

El Día




viernes, 8 de diciembre de 2017

Un recuerdo de la Encyclopaedia Britannica. 1999.

jueves, 7 de diciembre de 2017

3D: Desafíos para una nueva mayoría

Emilio Martínez Cardona

Han pasado varios días desde que una nueva mayoría ciudadana emergente rechazara en las urnas las ternas unipartidistas, diseñadas por el Movimiento Al Socialismo para las elecciones judiciales.

Bajo el doble impulso de la náusea por la corrupción en la justicia y de la rabia legítima por el desconocimiento a la voluntad popular expresada el 21F, operado este último por medio de un tribunal probablemente venal, el mapa electoral muestra con claridad que el voto consigna del oficialismo para validar a los postulantes fue rechazado en todo el país, con los matices que detallaremos.

El voto protesta fue gigantesco en las capitales departamentales, destacando el 79,20% de sufragios nulos en Santa Cruz de la Sierra, el 75,55% en la ciudad de Cochabamba y el 72,41% en la ciudad de Potosí.

Los votos nulos superan la mayoría absoluta en 6 de los 9 departamentos de Bolivia, mientras que los válidos promedian el 30% en casi todos.

Si analizamos las elecciones judiciales anteriores, del año 2011, y comparamos sus resultados con los comicios generales del 2014, podríamos tener una proyección sobre algunos escenarios posibles en la votación del 2019 que se avecina.

En aquella ocasión, los votos nulos y blancos rondaron el 60%, alcanzando los primeros el 41%. Este último porcentaje fue consistente con el apoyo recibido por la oposición en las elecciones nacionales del 2014, si sumamos las diversas candidaturas.

Esto nos indica que el voto nulo y el blanco tienen distinta naturaleza, marcadamente opositora la anulación y de divergencia circunstancial o puntual la otra opción.

Si esto se repite en el 2019, las fuerzas que buscan la alternancia democrática podrían sumar una mayoría absoluta, en tanto que el evismo tendría un techo de aproximadamente un 45%, suponiendo que el oficialismo pudiera reabsorber lo perdido en los votos en blanco.

Hay que tener en cuenta que el Movimiento Al Socialismo ha decrecido en todos los comicios donde no participa su principal caudillo, como las elecciones subnacionales e incluso en la franja de diputados uninominales. Y que en caso de perpetrarse la inconstitucional postulación de Evo Morales, éste añadiría al menos 10 puntos al porcentaje logrado por el masismo en las judiciales.

El panorama parecería alentador para la oposición, indicando casi con seguridad que el Senado sería controlado por las opciones republicanas y que, en caso de alcanzarse un acuerdo amplio de unidad, existe la probabilidad de ir a una segunda vuelta eventualmente ganable contra el “Jefazo”.

Donde deben encenderse las alarmas es en las previsibles trampas que impulsará un régimen discípulo del chavismo, lo que podría incluir desde la convocatoria a un Congreso Constituyente ilegal hasta una intensificación en las maniobras de fraude.


La lucha por una auditoría del padrón electoral con veeduría internacional y por un pronto pronunciamiento de la CIDH sobre los alcances de la Convención Americana de Derechos Humanos parecen dos objetivos en los cuales deberían concentrar esfuerzos los partidos políticos, las plataformas ciudadanas y otras fuerzas de la sociedad civil.

El Día


viernes, 1 de diciembre de 2017

Polos de desarrollo

Emilio Martínez Cardona*

Uno de los discursos que está comenzando a ser ensayado por el oficialismo, probablemente de cara a las elecciones del 2019, es el referido a la “multipolaridad económica”, un paquete en el que se haría entrar a los diversos proyectos de desarrollo que el Estado Plurinacional promueve en distintas zonas del país.

El relato en construcción del Movimiento Al Socialismo tiene la posible intención de reposicionar al partido de gobierno en las 74 ciudades intermedias que conforman buena parte de la nueva estructura demográfica nacional, de acuerdo a datos del Censo de Población y Vivienda del 2012.

El problema con este discurso es la disonancia entre los proyectos en papel y la terca realidad, originada en la contradicción fundamental que existe entre multipolaridad económica y rígido centralismo político.

La planificación centralizada en el Palacio Quemado y sus inmediaciones está dando como resultado una evidente irracionalidad en muchos de los proyectos impulsados, dada la distancia entre el núcleo decisional y las circunstancias concretas, locales y regionales, donde se implementan las iniciativas.

Es una nueva versión de la conocida dispersión de información en la economía y sobre la incapacidad del Estado –sobre todo en su nivel central- para registrarla y procesarla.

De ahí que se instalen ingenios azucareros en zonas sin materia prima cañera, plantas de urea lejos de los mercados consumidores o aeropuertos internacionales en lugares donde hay más tripulantes que pasajeros.

Muy por el contrario, un programa serio de impulso a los polos de desarrollo económico requeriría de una coherente multipolaridad política, donde la cooperación del sector público con el privado pueda construirse desde los gobiernos subnacionales.

El economista argentino Luis Rappoport, director de Desarrollo Regional en la administración de Mauricio Macri, señala que “tanto la experiencia internacional como el consenso académico coinciden en que el desarrollo económico y social tiene raíces territoriales”.

El experto subraya que, contra lo indicado en anteriores teorías sobre el desarrollo, éste no dependería ante todo de la inversión, la tecnología y el tamaño de la población activa.

Rappoport comenta los casos de regiones como el norte de Italia, Silicon Valley o Baden Württemberg, que desafiarían ese marco teórico, y donde lo fundamental para el despegue habría sido una densidad de redes de relación, capacidad de innovación, confianza interpersonal, estructuras de servicios, calidad de la educación y cultura emprendedora, vectores que confluirían en un territorio.

Para la construcción de estas capacidades sería clave la alianza entre Estado local, empresarios y universidad, es decir, un modelo políticamente multipolar donde la facilitación del esfuerzo privado sería viabilizada con mucha mayor eficiencia por los niveles de gobierno más cercanos a la gente. En el caso boliviano, gobernaciones y municipios.

Federalismo y desarrollo sería, entonces, una ecuación más inteligente que la de un centralismo presidencial y providencial, desde donde se teledirigen proyectos faraónicos que sólo terminan siendo nuevos elefantes blancos.


*Escritor y analista político

El Día



lunes, 27 de noviembre de 2017

Dialéctica de la reforma y la prudencia



Emilio Martínez Cardona

Artículo publicado en la revista Percontari del Colegio Abierto de Filosofía

I.              El orden social podría definirse como una estabilidad móvil, surgida de un movimiento que no puede ir demasiado rápido ni tampoco estancarse o petrificarse en formas inmutables.

II.              En lo político y cultural, se trata de operar una dialéctica de la reforma y la prudencia, donde la experimentación e innovación no sean objeto de culto –la superstición de lo nuevo-, sino que estén reguladas por una presunción favorable del conocimiento empírico acumulado en las tradiciones históricas.

III.           Las Reflexiones sobre la Revolución Francesa, de Edmund Burke, ofrecen un punto de vista ilustrativo de lo anteriormente afirmado, con su crítica demoledora del racionalismo abstracto –hoy diríamos constructivista- que guió al jacobinismo a la creación de un proyecto proto-totalitario.

IV.               En lo económico, el orden surge más de la cooperación libre y espontánea entre los actores que de las pretensiones de un núcleo planificador, tal como lo demostrara ampliamente Friedrich Hayek. Dada la extraordinaria cantidad de información dispersa en el sistema económico, los intentos dirigistas sueles ser terriblemente desordenadores. 

V.            En el plano ético, volviendo a Burke, la sustentación de un orden se basa en cierto acuerdo mínimo sobre unos valores que no pueden ser considerados relativos. En este sentido, el pensador “old whig” sugiere un consenso deísta más allá de confesiones particulares, enraizado en la noción de un Ser Supremo y un sistema moral heterónomo.

VI.      Se trata, entonces, de buscar una síntesis, con una economía entendida según el marco del liberalismo clásico, mientras la política y la cultura son manejadas con un espíritu de conservadurismo moderado, escéptico y pragmático.

VII.          Esto último requiere de una élite intelectual imbuida de cultura clásica, que pueda preferir, al decir de Michael Oakeshott, “lo contrastado a lo no probado”, “lo conveniente a lo perfecto” y “la felicidad presente a la dicha utópica”.


jueves, 23 de noviembre de 2017

Chile ya tiene su Podemos



Emilio Martínez Cardona*

Las elecciones chilenas del domingo pasado arrojaron resultados algo alejados de lo que vaticinaban los sondeos, fenómeno global cada vez más frecuente y que tarde o temprano obligará a las empresas encuestadoras a la revisión de sus metodologías.

En el primer lugar quedó el centroderechista Sebastián Piñera, aunque con varios puntos porcentuales menos de lo esperado. La otra diferencia importante se registró en la tercera candidatura, de la populista de izquierda Beatriz Sánchez, quien logró seis puntos más de lo previsto.

Lo primero se explica por el buen desempeño del conservador José Antonio Kast, cuya alza en la votación casi coincide a la perfección con la caída de Piñera. A pesar de drenarle votos por el flanco derecho, lo cierto es que la presencia de Kast en el espectro político chileno no deja de ser funcional al postulante favorito, al empujarlo hacia el centro, que es donde está el bolsón mayor de los sufragios.

En cuanto al 20% logrado por el Frente Amplio, es bueno aclarar que no se trata de algo realmente novedoso, teniendo en cuenta que en las elecciones del 2009 un porcentaje idéntico fue alcanzado por el demagogo Marco Enríquez-Ominami, que en los recientes comicios ha visto derrumbarse su apoyo a poco más del 5%.

Ahora, ese segmento volátil de izquierda disconforme está en manos de una fuerza que en gran medida repite las narrativas y el estilo de la formación española Podemos, que lidera el aliado del chavismo Pablo Iglesias.

Chile ya tiene su Podemos y este hecho no es anodino. En la segunda vuelta que se llevará a cabo el 17 de diciembre el FA puede convertirse en el gran elector, en la medida en que decida (y pueda) transferirle su votación al candidato oficialista Alejandro Guillier, quien representa a la burocratizada izquierda en el poder.

Por más que Sánchez se haya apresurado a saludar el ingreso de Guillier al ballotage, dos factores pueden conspirar contra ese endoso de sufragios. Por una parte, estas transferencias no siempre son automáticas y un sector de los votantes del Frente Amplio podría decidir abstenerse; por otro lado, puede darse que a nivel cupular se elija sepultar a la Nueva Mayoría de Bachelet y convertirse en la principal fuerza de oposición a Piñera, constituyéndose en alternativa de gobierno dentro de cuatro años.

Por el lado de la centroderecha, se cuenta con el voto mucho más transferible de Kast en favor de Piñera. Y aunque una lectura superficial de la aritmética electoral apunta que la sumatoria de las candidaturas del bloque de izquierda supera a la de liberales y conservadores, se olvida que el 53% del electorado se abstuvo en la primera vuelta, existiendo por lo tanto una gigantesca bolsa de votos donde buscar respaldo.

En la medida en que la coalición anti-Piñera opte por la campaña negativa contra el “gran empresario neoliberal”, y en que el postulante de Chile Vamos refuerce su perfil moderado y propositivo, la captación de sufragios entre el abstencionismo puede beneficiar al segundo. Es que la esperanza suele derrotar al miedo.

*Escritor y analista político

El Día



viernes, 17 de noviembre de 2017

Reunión de petro-regímenes

Emilio Martínez Cardona



La abundancia de hidrocarburos parecería no ser muy favorable para el desarrollo de instituciones democráticas. Esta podría ser una de las deducciones al ver la lista de participantes en la Cumbre de Jefes de Estado y de Gobierno que cerrará el IV Foro de Países Exportadores de Gas, a llevarse a cabo dentro de pocos días en Santa Cruz de la Sierra.

Entre éstos sobresalen los regímenes híbridos, dictaduras desembozadas, teocracias y monarquías absolutas, mientras que los gobiernos democráticos son unas pocas excepciones que confirman la regla.

Este cártel autoritario controla el 42% del suministro mundial de gas, el 70% de las reservas probadas, el 40% del suministro a través de gasoductos y el 65% ciento del mercado global de Gas Natural Licuado (GNL).

El vínculo entre petróleo o gas con el hegemonismo político es visible en los gobiernos más relevantes del bloque, Rusia e Irán, así como en el régimen anfitrión.

Recientemente, Evo Morales disparó su incontinente artillería verbal contra la “democracia occidental de mayorías y minorías”, sugiriendo sustituirla por la “democracia comunal de la unanimidad”, eufemismo que a todas luces encubre una inequívoca intención totalitaria.

La lista de petro-regímenes que enviarán delegaciones también incluye a Guinea Ecuatorial, dictadura encabezada por el genocida Teodoro Obiang, responsable del llamado “Auschwitz de África”.

Este congreso de “líderes supremos” y de sus delegados tiene la preocupación fundamental de contener la caída del precio internacional del gas, sobre todo teniendo en cuenta que sus regímenes viven de la renta extractivista, base financiera de enormes maquinarias clientelares y de ejércitos ideológicamente adoctrinados.

Por supuesto, esta preocupación es compartida por las sociedades civiles y los opositores de los mismos países, aunque en estos casos vaya entremezclada con el anhelo de desconcentrar la renta gasífera mediante pactos fiscales con los gobiernos regionales.

Afortunadamente, la relación entre hidrocarburos y autoritarismo no parece ser tan determinista si giramos la mirada hacia otras naciones, como Noruega y Estados Unidos, donde la abundancia del “oro negro” no se ha traducido en vocaciones despóticas.

En el caso noruego, por la despolitización del manejo de la renta hidrocarburífera, con un Fondo Soberano tecnocrático que pone a salvo estos recursos del despilfarro clientelar; y en el estadounidense por el carácter eminentemente privado del negocio petrolero.

Sería deseable que en Bolivia se analice la eventual adaptación del modelo escandinavo, para la etapa política posterior al declinante evismo. Mientras tanto, debería implementarse el Consejo Nacional de Hidrocarburos propuesto por entendidos del sector como Boris Santos Gómez Úzqueda, José Padilla y José Luis Parada, para procurar que el tema sea tratado de una vez por todas como una política de Estado y no como un simple botín partidario.

El Día  

viernes, 10 de noviembre de 2017

Reseña en el diario El Mundo (España)



Octubre de 2017.- Se habla de la literatura hispanoamericana como un todo, aunque se sabe que cada autor tiene su geografía, su mundo y su sombra privada. Pero siempre hay casos especiales: uno de los escritores más conocidos y publicados de Bolivia, un señor de la poesía, el relato, el teatro y el periodismo, es uruguayo. El intelectual se llama Emilio Martínez Cardona y nació, en 1971, en la localidad de Minas, capital de departamento de Lavalleja. En 1996 se trasladó a Santa Cruz de la Sierra, en Bolivia. Y allí está.

Martínez Cardona ha publicado algunos de los libros más vendidos del periodismo boliviano y su obra, en general, se conoce ya en toda aquella zona por títulos como Cuentos para emborrachar la perdizMacabria y otros cuentosLibro de los espejosCiudadano XLa masacre del hotel Las AméricasMarea blancaIntroducción al método de la noche y De Orwell a Vargas Llosa.

Voy a invitar al gran autor boliviano Edmundo Paz Soldán a que nos ayude a conocer a este voluntario compatriota suyo: "La literatura de Emilio Martínez configura un universo lúdico, poblado de paradojas circulares borgeanas, guiños cortazarianos y sonrisas de gatos de Alicia en el país de las maravillas, en un tono breve, casi aforístico, que el mejor Monterroso envidiaría".



Jaime Bayly entrevista a Emilio Martínez



Diciembre de 2015.- El reconocido escritor Emilio Martínez Cardona fue entrevistado en el popular programa del periodista Jaime Bayly que se difunde por la Red Mega de Miami, Florida. Martínez Cardona estuvo dando detalles sobre la presentación de su reciente libro, “De Orwell a Vargas Llosa”, pero también se refirió a la coyuntura política que están viviendo Bolivia y Latinoamérica.

Jaime Bayly: “Nos visita Emilio Martínez Cardona, brillante escritor nacido en Uruguay y radicado en Bolivia, que está presentando un libro, ´De Orwell a Vargas Llosa´, que me ha encantado. Lo he leído con gran deleite”.

“Recomiendo mucho este libro, son ensayos magníficos sobre las relaciones entre los intelectuales y el poder. Léanlo, es muy interesante, muy valiente y de enorme lucidez”.

“Emilio, eres un gran escritor, un gran intelectual. Me enorgullezco de ser un colega tuyo como periodista, muchas gracias por tu visita”.

Emilio Martínez: “El libro tiene que ver con la relación de los intelectuales y el poder. Me interesó tomar casos de intelectuales que se han opuesto a regímenes autoritarios, tanto de derecha como de izquierda”.

“La visita de Vargas Llosa a Bolivia creó una gran zozobra en el gobierno. El vicepresidente se ocupó bastante en muchas intervenciones. Vargas Llosa sembró semillas de libertad a su paso. García Márquez es imprescindible en el canon literario latinoamericano, pero tuvo la tentación del despotismo ilustrado en  sus vínculos con Fidel Castro. Esa tradición ha pervivido en los intelectuales y en el fondo tiene que ver con vanidad y egocentrismo”.

“En Bolivia hay una dictadura disfrazada, como en todos los regímenes del siglo XXI. En la primera etapa se captó a una buena parte de la intelectualidad. Pero ha ido perdiendo ese contingente. El gran articulador ideológico del gobierno es Álvaro García Linera. Hay un agotamiento del discurso. García Linera es el gran sofista del régimen, un constructor de falacias, pero falacias que antes engañaban un poco; ahora no, al punto de que lo último que le queda es recurrir a retorcer mitologías indígenas, para hablar de una especie de astronomía socialista, donde si Evo Morales pierde la luna se va a escapar, puros disparates”. 

“El gobierno se ha ocupado de cerrar las puertas de los medios de comunicación para la presentación de mis libros. Muchos medios que antes los cubrían, ahora ya no lo hacen. También hubo amagues de procesamiento judicial, donde un asambleísta del oficialismo le pidió al fiscal que procese a Martínez porque sus opiniones desestabilizaban al gobierno. Somos editores generales de un portal digital que está muy bien posicionado, que se llama eju.tv. Es una página de monitoreo de noticias”.

“En el referéndum del 21 de febrero hay una ventana de oportunidad de triunfo. Las encuestas dan un 53% al No a la reelección y el 40% por el Sí. El tema es que con la maquinaria de fraude es porcentaje tal vez no sea suficiente. Hay grandes casos de corrupción y eso genera una dependencia del poder, porque da la impunidad y el blindaje. Si pierden el poder, algunos estarán con el traje naranja acá en EEUU por el tema del narcotráfico”.

“Hay una ola de cambios en la región, que es notoria. Argentina, Venezuela y Brasil están cambiando. Tanto con el tema de Macri y si se da en Brasil, habrá un cierre de fronteras al flujo del narcotráfico, que afectará al régimen. Es posible que este fenómeno, que hemos visto esta semana, dé un cierto viento a favor para el No en febrero”.

Fuente: La Mega Tv

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Carlos Alberto Montaner presentó el nuevo libro de Emilio Martínez en Miami



Diciembre de 2015.- Carlos Alberto Montaner, presidente del Institute for Interamerican Democracy (IID), y Juan Antonio Blanco, director ejecutivo del Center for Latin American and Caribbean Initiatives, fueron los encargados de presentar en el Miami Dade College el nuevo libro del escritor uruguayo-boliviano Emilio Martínez Cardona, “De Orwell a Vargas Llosa”, acto realizado el pasado lunes que contó con la presencia del autor.

Montaner calificó a la obra como “clara, didáctica y ágil”, señalando que “lo que plantea este autor forma parte de los grandes debates de Occidente desde el siglo XVIII: los gobiernos que intentan cooptar a los intelectuales”.

“Son artículos centrados en el conflicto entre la intelligentzia y el poder”, subrayó.

Por su parte, Martínez indicó que la región está viviendo un momento histórico “donde podemos decir, a la manera de Bob Dylan, que los tiempos están cambiando”.

“Hablo de la ola de cambio político que parece estar llevándose al populismo a donde corresponde: al basurero de la historia. América Latina empieza a recuperar la democracia y un hito fundamental de esta ola de cambio ha sido la victoria de las fuerzas republicanas, liberales y desarrollistas en Argentina, de la mano de Mauricio Macri”.

“Segundo hito ha sido el triunfo opositor de ayer en Venezuela, a pesar de los esfuerzos del régimen chavista por distorsionar la realidad del voto popular. Probablemente tendremos un tercer hito con el proceso de impeachment abierto contra Dilma Rousseff, que podría sacar del poder al PT, partido que junto a la tiranía cubana apadrinó a ese Foro de Sao Paulo que sembró al continente de dictaduras disfrazadas de democracia”.

“La cuarta batalla tendrá lugar en Bolivia el 21 de febrero, con el referéndum que busca habilitar la re-re-reelección de Evo Morales y de su titiritero, Álvaro García Linera. Unos comicios donde, al igual que en Venezuela, a pesar de la maquinaria de fraude electoral oficial existe una fuerte chance de triunfo opositor”.

“Podemos ser cautelosamente optimistas sobre la resolución de estas batallas por la democracia, que posiblemente conduzcan al desmontaje de los regímenes neo-autoritarios”.

“Regímenes que han contado con cómplices entre los intelectuales, como Heinz Dieterich en Venezuela o Ernesto Laclau en Argentina, que trataron de darle un barniz de justificación ideológica a lo injustificable. Precisamente, en este libro repaso casos disímiles entre los intelectuales, tanto de coraje civil en defensa de la democracia como de tentación por la omnipotencia de un Estado revolucionario”.

“Entre los primeros, por ejemplo, consigno los casos de quienes figuran en el título: George Orwell, crítico por igual del nazismo y del estalinismo; y Mario Vargas Llosa, que generó una gran zozobra en el gobierno de Evo Morales con su visita a Bolivia del año pasado”.

“Entre los segundos, comento casos como el de Gabriel García Márquez, imprescindible en el canon literario latinoamericano pero lamentablemente caído en la tentación del despotismo ilustrado en sus vínculos con Fidel Castro. Una tentación que acabó mal en los antecedentes de Platón y el tirano de Siracusa, de Voltaire con Federico el Grande y en todos los demás casos habidos y por haber”.

“Repaso también en el libro distintos intentos del régimen de Evo Morales por imponer un control ideológico sobre la cultura. No en vano su gobierno se autodefine como Revolución Democrática y Cultural, con cierto eco del maoísmo”.

“Intentos como el de purgar de la currícula escolar a clásicos bolivianos como el liberal Alcides Arguedas, bajo la acusación de racismo, cargo infundado que demuestra que los censores evistas ni siquiera lo han leído”.

“Intentos de censura literaria como el cometido contra los escritores cubanos Wendy Guerra y William Navarrete, por parte de funcionarios del régimen que trataron de impedir su participación en un foro de las letras en Santa Cruz de la Sierra, porque su ponencia tocaba la realidad actual de Cuba”.

“O casos como el de la toma política del Archivo y Biblioteca Nacional de Bolivia, donde se destituyó de la dirección a una brillante historiadora como Marcela Inch, recientemente desaparecida, por el hecho de ser madre de un candidato opositor a la alcaldía de Sucre. Un caso que nos hace recordar a la destitución de Jorge Luis Borges por el dictador Juan Domingo Perón, que pretendió rebajarlo a ´inspector de aves y gallinas de corral´ en los mercados”.

“No voy a abundar más en el contenido del libro. Solo quiero agregar que, aunque América Latina esté por entrar en una etapa más promisoria, la batalla de ideas continuará, porque no hay un Fin de la Historia y porque, como bien enseñaba Jefferson, el precio de la libertad es la eterna vigilancia”, concluyó el autor.

El próximo viernes el libro será presentado en Washington DC.

Video:


jueves, 29 de septiembre de 2011

INFORME DE LA SOCIEDAD INTERAMERICANA DE PRENSA (SIP)

El 10 de enero de 2010 el presidente de Bolivia, Evo Morales, acusa al periodista uruguayo-boliviano Emilio Martínez de ser un “agente del imperialismo”, por haber publicado un libro, “Ciudadano X”, en el que el detalla críticamente el proceso político que encabezó quien fuera líder cocalero y luego primer mandatario. “Ciudadano X” fue uno de los libros más vendidos durante los años 2008 y 2009 en Bolivia.

http://www.sipiapa.org/v4/index.php?page=det_informe&asamblea=25&infoid=412&idioma=sp