miércoles, 22 de diciembre de 2021

Huelga de gnomos


El correo del Polo Norte solía tener un funcionamiento muy preciso y eficiente, hasta que los gnomos entraron en huelga. Esta medida no consistió, como se podría creer, en dejar de trabajar, idea por demás repulsiva para los hiperkinéticos gnomos, sino en mezclar caóticamente los pedidos enviados por todos los infantes del planeta.

Es así como los duendes polares crearon un desbarajuste descomunal. Si un niño había pedido una bicicleta nueva, le llegaba una jirafa. Si esperaba una tablet, le enviaban una banda de rock y tres guaripoleras.

En China, Yin Jang Wang, de ocho años de edad, recibió un manual para hacer traducciones del latín al guaraní, con algunos comentarios en fenicio. “Esto está en chino”, dicen que dijo según algunas versiones no muy fiables. Puras fake news seguramente.

En París, al pequeño Armand Laforgue le llegó una caja de cuñapés de champar y no tenía ni idea de lo que eran. Casi se saca un diente mordiéndolos en seco.

Al final, lo que pintaba para el desastre terminó siendo bastante divertido, con lo que fracasó la estrategia de lucha de los gnomos y Noël acabó decretando que ese sería en adelante el nuevo sistema oficial de distribución de regalos: una especie de lotería cósmica y desmesurada, como la vida. 


miércoles, 11 de agosto de 2021


 



 

lunes, 2 de agosto de 2021

La filosofía y el arte de vivir



El pasado sábado se presentó en la Feria Internacional del Libro de Santa Cruz la obra más reciente de Emilio Martínez Cardona, Filosofía en la hamaca, publicada por la Editorial 3600. La escritora y pedagoga Angélica Guzmán Reque fue la encargada de comentar el libro, con el texto que sigue a continuación.

Angélica Guzmán Reque

 La filosofía, desde sus inicios allá en el mundo griego, fue definida como “amor a la sabiduría”. Es también una forma propia de entender el mundo y la vida. Significa templanza, fortaleza o serenidad para afrontar una situación complicada. En este sentido, la expresión 'tomarse las cosas con filosofía' significa relativizar un problema.

 Por lo que, después de leer y releer algunos conceptos emitidos en el libro que hoy presenta Emilio y, aunque son ensayos con temas dispares, advertí que entre todos hay un hilo conductor, son temas que abordan filosóficamente lo esencial del ser humano y, se advierte que, a través de innumerables alusiones a obras y autores, unos lejanos, otros actuales, hay un movimiento constante en el desarrollo del pensamiento crítico, reflexivo y analítico, con una visión ética y de orientación moral que proporciona recursos para vivir mejor a título individual y social, en el intento de reunificar el conocimiento, cada vez más fraccionado y especializado, y la filosofía, por su carácter multidisciplinar, es la que aporta conceptos para fomentar el diálogo y los vínculos entre el arte, la religión, la biología, la tecnología y muchas otros.

 Los ensayos que Emilio Martínez reflexiona (24 más dos poemas finales) en Filosofía en la hamaca, versan en su mayoría sobre la vida cotidiana actual, con innumerables referencias a Platón, Aristóteles, Heidegger, Burke, Spinoza, Rilke, Montaigne, Kant, Séneca y otros, que pertenecen al mundo clásico, que vivieron años, siglos antes que nosotros. Sin embargo, nos legaron preocupaciones con la visión del mundo de hoy. De ellos, Emilio recoge ejemplos de pensamiento que nos permiten entender que las dificultades que hoy afrontamos no son consecuencia de la crisis de la que tanto se habla; que desde que existe la humanidad la vida ha sido difícil y que la felicidad no es tener una vida fácil, sino que amar la vida es amar también sus dificultades porque deseamos y juzgamos lo que es bueno para nosotros.

 Al presentar esta magnífica obra de Emilio, Filosofía en la hamaca, de ensayos filosóficos, abordaré algunos de una serie de conceptos e interpretaciones muy diversas que hace el autor, con una minuciosa idealización de sus propios conceptos, como de muchos autores, maestros en el pensamiento de su época y estudiosos acuciosos de la materia que les interesa.

 Emilio hace un paseo fenomenal por distintas rutas. Desde sus años infantiles, en su primer artículo Kant en bicicleta, vislumbrándose como un adolescente rebelde pero con causa, porque pocos son los que a esa edad puedan desviar su propósito hacia lecturas filosóficas, de grueso calibre lingüístico. Por cierto, sí que los entendía. De lo contrario, no tendríamos el presente libro. Sí, de filosofía, pero, como él dice, ficcionales, pero con lenguaje cultural apetecible para muchos.

 Pienso que su reflexión en Filosofía en la hamaca, que es el ensayo que da el título a la obra, manifiesta cómo un ejemplo tan simple, como es el oscilar de la hamaca, para muchos de descanso, de ensoñación; una “aporía de la hamaca” que ya había sido referida por el filósofo Manfredo Kempff Mercado. Que las dudas en forma de aporías están al alcance del pensamiento y las deducciones. Con el oscilar de la hamaca, o no, lo cierto es que nuestro autor refiere su mundo de principios y conceptos generales de temas que nos aquejan a los seres humanos, de todos los tiempos, como la misma filosofía, la economía, el manejo social, el pensamiento político y, sobre todo, los temas literarios, con distintos aspectos. Así debemos entender a este amigo pensador.

 Gran admirador de Borges, que, en su ensayo Borges y la filosofía, cita a muchos autores que pretendieron interpretar la afinidad o inclinación del pensamiento de Borges, para asegurar que fue y es un gran escritor o como dijo Savater: que está ubicado entre aquellos escritores que piensan por imágenes y que lo hacen mediante abstracciones. De dar vida imaginativa a filosofemas.

 Otro de los grandes problemas que aqueja al mundo es el de las revoluciones por el poder, las distintas revoluciones que han hecho historia, la imposición de nuevas ideas, los conservadores y los renovadores, las de ideales de igualdad y restablecimiento de la libertad del individuo, como los derechos de masas, tan vigente. La lucha por conseguir la libertad de pensamiento y accionar. Son fenómenos de la vida social, política y económica para los que ni siquiera la ciencia tiene respuesta; pero sí, nos permite tomar distancia de la realidad para someterla a examen crítico, para poder ejercer su libertad y responsabilidad, hablamos de forma racional y argumentada, a escuchar los ajenos y estar dispuestos a modificar nuestro propio punto de vista, siempre que fuera necesario.

 En lo referente a la literatura y al lenguaje, como elemento clave, son variados los pensamientos filosóficos referidos a este tema. Así se refiere a la poesía, porque la elegía busca expresar a través de la palabra la brevedad de la vida, aquello que se conserva en la memoria más allá de la pérdida o la desaparición. En resumen, la elegía marca esa etapa de la vida, vivencias que nos acercan al dolor por lo inefable, por lo que apenas conocemos. La expresión de lo invisible, después de lo visible. Emilio cita a grandes poetas de la lírica, los nombres de Kant, Burke, Rilke y Heidegger, cultores de lo efímero de la vida. Para recalcar que la diferencia entre lo bello y sublime está precisamente en esa realidad de vida: la apreciación de la belleza de la vida y la sublimidad que experimentamos, en la magnificencia de saber que no morimos si sabemos dejar en versos y obras humanas nuestro propio quehacer, que trasciende. En lo que Rilke decía “el amor vive en la palabra y muere en las acciones”.

 Pensando en la posibilidad de transformar la realidad mediante innovaciones en el lenguaje literario, manifiesta teorías y expresiones relacionadas con el modo de analizar, como la de Ludwig Wittgenstein, en la relación del lenguaje y su poder creador. Emilio llega a su propia conclusión, diciendo que, en realidad, “los límites de mi mundo son los límites de mi lenguaje. Son los límites del lenguaje los que ponen fronteras a nuestra existencia. Explica, además, desde el punto de vista de la poesía que el lenguaje no es un espejo de la realidad. Más bien, el mundo es la totalidad de lo que decimos sobre él. Como un juego del lenguaje. Sólo posible en el mundo de la ficción literaria.

 Nos manifiesta una historicidad de lingüistas y estudios filológicos, desde tiempos pasados, ocupados con esta finalidad, para centrarse en el escritor latinoamericano Julio Cortázar y en su intento de crear un lenguaje diferente, el glíglico, que es más bien un lenguaje musical, no de textura semántica. Toda creación del lenguaje viene a convertirse en un objeto nuevo en el universo, porque el lenguaje es viva expresión, por eso mismo cambiante, manipulable, creciente. Y la literatura, a través de la ficción que puede mover montañas, cambia la realidad cotidiana. Podemos recordar los cambios causados en la historia de la humanidad por obras eminentemente de ficción, como la Biblia o el Kapital de Karl Marx.

 Los países imaginarios como el de la Utopía de Tomás Moro, son los juegos del lenguaje que nos permiten manifestar un sinfín de realidades, no siempre palpables; que el fuego robado a los dioses, no fue sino el lenguaje, y desde entonces, piensa Emilio, somos ladrones del fuego todos, los que nombran y son nombrados.  Que para los cabalistas, el lenguaje es creador y la Torá contiene todos los textos, todas las combinaciones que pueden darse para crear otros mundos y otras realidades. Es el alfabeto o el lenguaje, creador del universo a través de sus letras. La Torá, escrita en el lenguaje de Dios, en ese lenguaje que es Dios, revela el mecanismo del mundo y funciona como “manual de instrucciones” para intervenir en él. Y concluye diciendo que el lenguaje es la Gran Tautología, el Diccionario Absoluto, la Manzana de la Palabra. Es infinito y, por lo tanto, es la clave de nuestra libertad.

 

A estos cambios y contradicciones hace referencias en las utopías, también manifestadas en obras literarias. Hace un análisis y prospección partiendo de concepciones literarias, relacionadas con ideales político-sociales, unas veces ideológicos con excesivos defensores de sus elucubraciones y posiciones de sus ideales de triunfo y totalitarismo. Emilio toma esos idealismos que fueron expuestos en obras utópicas. La palabra utopía proviene de la obra de Tomás Moro, donde los habitantes de una isla, llamada Utopía, viven de forma pacífica y armónica, compartiendo sus bienes y cuidando unos de otros. Se trata de una «sociedad perfecta» en todos los aspectos y que contrastaba, de forma clara, con la sociedad inglesa de la época. Donde paradójicamente, se concibe como alcanzables, pasando luego por las distopías, que son anverso y reverso de un mismo género filosófico, sociológico, antropológico y literario. Lo que diferencia a la utopía de la distopía es el desenlace. La utopía describe una luminosa sociedad futura, mientras la distopía opta, por lo contrario: lo que anticipa es una sociedad sombría y ominosa.

 

Obras como la de Orwell, con Rebelión en la granja, Aldous Huxley en Un mundo feliz, como mencionando que importa más en nuestra época la ciencia ficción que la ciencia. Desarrolladas también en nuestra literatura, en El viaje de Rodrigo Antezana o las obras de Edmundo Paz Soldán, hasta llegar a las ucronías, un género literario que también podría denominarse novela histórica alternativa y que se caracteriza porque la trama transcurre en un mundo desarrollado a partir de un punto en el pasado, en el que algún acontecimiento sucedió de forma diferente a como ocurrió en realidad.

 

Lo ciento es que han tenido que pasar un sinfín de hechos históricos e ideales en la conformación de sociedades y gobiernos, perfectamente idealizados, aunque siempre desde el punto de vista de sueños y ensoñaciones muy personales, siempre sin tomar en cuenta las conformaciones sociales por seres pensantes y de ideologías individuales, genética y culturalmente particulares y perfectamente libres de su accionar y pensamiento. Muchas han quedado en obras literarias o ensayos político-sociológicos que el cine se ha valido de ellos para presentar al mundo esas posibilidades de cambio, casi completamente diferentes a las formas de vida, inclusive a la conformación arquitectónica y geográfica de las regiones.

 Otro elemento, por demás inquietante y actual, es el tratado en el ensayo La Adikia del siglo XXI, la injusticia entre los griegos, hoy manifestada como justicia entre nosotros. Interpretada según el precepto latino, como la voluntad de dar a cada uno su derecho. Por lo que, la Adikia enmascarada, se entiende como la ausencia de aquella voluntad, su usurpación o suplantación por un falso código de equidad. Interpretado, sobre todo entre los gobiernos de socialismos totalitarios, que se manifiestan como mesiánicos justicieros, y que se implantaron como sistemas despóticos e inequitativos de la historia.

 Por lo tanto, la Adikia enmascarada por la ausencia de voluntad humana, un falso código de equidad. definida por el poeta Luis Alberto de Cuenca como “la peor tiranía que ha habido nunca”. Una injusticia que atribuye méritos y deméritos no en función del “contenido del carácter” individual, como manifestaba Martin Luther King, sino por adscripciones identitarias grupales como el género, la etnia e incluso la pertenencia generacional. Ya expuesta en la novela de Philip Roth, La mancha humana, donde se cuenta una historia que nos muestra de cuerpo entero el accionar perverso de esta falsa justicia.

 Una inversión de los valores, proféticamente prevista por G. K. Chesterton cuando dijo que “algún día tendremos que desenvainar la espada para defender que la hierba es verde”. De no hacerlo así seremos cómplices de la injusticia, que sucede (dicho por Platón/Sócrates en el Cratilo) cuando “el hombre atenta contra su propia alma: lo más importante de su vida”.

 Podría seguir exponiendo esas ideas tan actuales, como interesantes, pero dejaré que sean los lectores que acumulen conocimiento y propicien sus propias idealizaciones. Con la lectura y reflexión a que los llevará este libro de libros. Me agradaron mucho sus dos últimos poemas, que son paráfrasis. Uno de ellos, El filósofo del mediodía, nos recuerda el acertijo de la esfinge que cumplió Edipo, al entrar en su cárcel verdadera, la ceguera total; en una de sus estrofas dice: “Preguntó la Esfinge:/ ¿qué ser camina / el reverso del tiempo / y es camello en el ocaso, / león al mediodía / y niño en un infinito / amanecer?” Refiriéndose al gran maestro que fue, para Emilio, Nietzsche, aquel que vislumbró el futuro de nuestro mundo actual.

 El otro poema es como una sátira a la vida, con el tango Cambalache, hace un análisis de la pobreza de conocimiento y crítica en la que está inmerso nuestro siglo; como dice una de sus estrofas el Tango filosófico: “Que el mundo fue y será/ una aporía ya lo sé, /para Bertrand Russell /y para William James. Pero que el nuevo siglo / es un despliegue /de clausura metafísica /ya no hay quien lo niegue; /vivimos revolcaos /en un cosmos difuso /y en una misma nada /todos alienaos”.

 Felicito a Emilio por este nuevo libro que, como siempre, nos envuelve en serias disquisiciones y nos invita a pensar cuál es nuestro espacio, cuál es nuestra imagen, frente a tanta ruindad en que vivimos. Creo firmemente que sólo el arte y el conocimiento nos pueden hacer libres. Leamos y luego me darán la razón. Gracias por estar ahí y acompañar al autor que merece toda nuestra estima y agradecimiento.


jueves, 29 de julio de 2021

Emilio Martínez presenta “Filosofía en la hamaca”


En el marco de la XXII Feria Internacional del Libro de Santa Cruz, el escritor Emilio Martínez Cardona presentará Filosofía en la hamaca, una colección de ensayos breves sobre filosofía política, de la historia y de la cultura, con un toque de humor.

El libro es publicado por la Editorial 3600 y el acto se realizará el sábado 31 de julio a las 19:00 horas, en el Salón Gabriel René Moreno del predio ferial, con presencia del autor y comentarios de Angélica Guzmán. El evento presencial también será transmitido vía Zoom. 

El título Filosofía en la hamaca es el de uno de los ensayos recogidos en el libro, donde se analiza jocosamente la llamada “aporía guaranítica”, planteada por el filósofo cruceño Manfredo Kempff Mercado.

Otras de las páginas están dedicadas al ensayista uruguayo José Enrique Rodó y su Liberalismo y jacobinismo, a las teorías estéticas de Immanuel Kant y Edmund Burke, y hasta a un Tango filosófico que cierra el volumen.

Emilio Martínez Cardona (1971) es narrador, ensayista y poeta, nacido en Uruguay y nacionalizado boliviano. Recibió el Premio Municipal de Literatura de Montevideo y el Premio Nacional de Literatura “Santa Cruz de la Sierra”. Ha publicado una veintena de libros en diversos géneros, incluyendo De Orwell a Vargas Llosa, que Jaime Bayly calificó como “ensayos magníficos sobre las relaciones entre los intelectuales y el poder”. Sobre su narrativa, los críticos norteamericanos Alice Whittenburg y G.S. Evans (The Irreal Reader) lo sitúan entre los continuadores de Franz Kafka, Jorge Luis Borges y Kobo Abe.

Introducción del libro (Kant en bicicleta):

“Han pasado ya 36 años desde que, a los 13, me calzaba el uniforme deportivo y partía en bicicleta hacia mis supuestas clases de educación física, desviándome en realidad a la biblioteca municipal donde, ya apartado por una cómplice funcionaria, me esperaba un ejemplar de la Crítica de la razón pura.

Después, me entretenía leyendo en un parque sobre categorías y juicios sintéticos y analíticos, apodícticos y asertóricos, hasta que pasaba el tiempo hipotéticamente dedicado a los quehaceres gimnásticos y retornaba, más kantiano que atlético, al hogar.

Esa metodología predelictiva, con la cual también fumé mis primeros cigarros, se mantuvo todo ese año y en los siguientes, aunque los 13 sean los mejor preservados en la memoria: fue cuando publiqué mi primer artículo en el diario La Unión, una lectura ininteligible del oscuro Heidegger.

Ya que hablamos de él, por el ritual bicicleta-biblioteca-parque pasó El ser y el tiempo, y luego El ser y la nada de su discípulo Sartre. También la infaltable República de Platón y el muy abstruso Sobre la cuádruple raíz del principio de razón suficiente de Schopenhauer.

Después, por mediación de los escritos borgeanos o borgesianos, que incluían frecuentes referencias a Berkeley, Spinoza y Hume, me fui adentrando cada vez más en la literatura, ficcional pero de trasfondo metafísico, y ese fue el camino que siguieron mis libros de narrativa publicados en las dos últimas décadas.

Ahora, reúno en este volumen ensayos y artículos sobre asuntos de estética, filosofía política, relaciones entre ética y economía, filosofía de la historia, del lenguaje y de la cultura, esperando que quizás algún día un estudiante rebelde disienta de la convencional currícula escabulléndose en bicicleta para leer estas páginas en el parque”.

Evento Zoom

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ID de reunión: 839 4252 7755

Código de acceso: 308215

Cuba: ¿purga militar silenciosa?


Emilio Martínez Cardona*

Desde que las protestas comenzaron en Cuba el pasado 11 de julio, cinco generales de alto rango fallecieron en medio del hermetismo oficial, sin que se aclare la causa de sus decesos y con funerales exprés.

Hablamos de Agustín Peña, quien fungía como jefe del estratégico Ejército Oriental, Marcelo Verdecia Perdomo, Rubén Martínez Puente, Manuel Eduardo Lastres Pacheco y Armando Choy Rodríguez. Todos desaparecidos con una sorprendente regularidad, prácticamente uno cada dos días. La Parca ha estado blandiendo su guadaña con cronómetro.

Algún tuitero de la isla señaló, con negra ironía, que la pandemia debía estar terrible para afectar de esa manera al alto mando.

De lo que “no tenemos pruebas, pero tampoco dudas”, es de que en Cuba se esté desarrollando una purga militar silenciosa, contra quienes podrían eventualmente movilizarse para detener la brutal represión contra la población civil y tal vez impulsar algún tipo de apertura democrática.

Los precedentes no faltan en la isla y hasta se podría decir que la purga es parte del know-how del castrismo. De su experticia.

En 1989, en pleno proceso de derrumbe del socialismo real, Fidel Castro tomó medidas para neutralizar a los potenciales perestroikos caribeños, fusilando a varios de los oficiales de mayor renombre, como el general Arnaldo Ochoa y el coronel Tony de la Guardia. Las excusas fueron alta traición y narcotráfico, obviando que las operaciones en este último rubro habían sido un encargo de Estado, como parte de la “lucha antiimperialista”.

Claro que esta tecnología de la seguridad revolucionaria puede remontarse a Stalin y sus procesos de Moscú, que purgaron a casi toda la cúpula bolchevique -Kamenev, Zinoviev y Bujarin incluidos- dejando al “Padrecito” como amo único del Partido.

En aquellos tiempos los procesos se filmaban, tanto para el regodeo como para la intimidación, mientras que en las purgas del siglo XXI parecen predominar el sigilo y la vergüenza.

Decir que “hemos fusilado, fusilamos y seguiremos fusilando”, como lo hiciera Ernesto Guevara de la Serna, ya no resulta tan admisible. Eso dejaría sin discurso a los aliados de terciopelo, como López Obrador, Pedro Sánchez o Alberto Fernández.

Mientras tanto, ¿qué propone la disidencia cubana? Manuel Cuesta Morúa, líder del Arco Progresista, a quien conocí en el Oslo Freedom Forum del 2019, le dijo hace unos días a Andrés Oppenheimer que la comunidad internacional debería “elevar el estatus” de la oposición interna y convertirla en un interlocutor clave. Apoyándola además con un recurso fundamental: conectividad.

Por su parte, Rosa María Payá ha reclamado un mayor compromiso de la Unión Europea para una salida de la dictadura y propuso la aplicación de los “Principios de Sullivan”, empleados en su momento contra el apartheid sudafricano, para que las grandes empresas privadas que negocian con el régimen deban enfrentar la responsabilidad social negativa que conlleva cooperar con el despotismo.

Agregaremos que también sería importante que, desde los organismos internacionales pertinentes, se promueva una investigación independiente sobre la misteriosa epidemia de fallecimientos entre los generales cubanos. 

*Escritor y analista político

viernes, 23 de julio de 2021

El constitucionalismo mágico latinoamericano

Emilio Martínez Cardona*

“Si alguien leyera en el siglo XXIII las constituciones que teníamos bajo las peores dictaduras, pensaría que aquí estábamos en la Arcadia, porque todas las regulaciones de la realidad humana eran perfectas. Pero, muy por el contrario, la realidad ha sido la de los caudillos”. Las declaraciones precedentes pertenecen al escritor nicaragüense Sergio Ramírez y son parte de una conversación que sostuvimos hace muchos años, en un evento internacional realizado en el Centro Patiño de Cochabamba, diálogo que en su momento volqué en forma de entrevista.

Es oportuno recordarlas, en momentos en que otros dos países de la región, Chile y Perú, se disponen a iniciar nuevas aventuras constituyentes que prometen un supuesto paraíso igualitario.

Si tenemos en cuenta la experiencia previa de Venezuela, Ecuador y Bolivia, los experimentos del “constitucionalismo mágico latinoamericano” -que cree cambiar la realidad extendiendo catálogos de derechos sociales-, pueden acabar de dos maneras: en un simple artificio de dudosa aplicación, sin relación con la vida cotidiana de los ciudadanos; o convirtiéndose en una compleja excusa jurídica para introducir el prorroguismo presidencial indefinido, en función de los intereses de algún caudillo de la izquierda populista. También es posible, o altamente probable, que el resultado final sea una mezcla de ambas cosas.

Por supuesto, la invención de este constitucionalismo mágico no es sólo una creación latinoamericana, sino que proviene en gran medida de la Madre Patria española (Padre Matria, tal vez deberíamos decir ahora, de acuerdo a las ocurrencias de la neo-lengua en formación). Recordemos, por ejemplo, el rol cumplido por varios asesores ibéricos afiliados a la alianza neocomunista Unidas Podemos, en la redacción de las constituciones del socialismo del siglo XXI.

En otro tramo de la conversación citada, Sergio Ramírez analizaba la influencia francesa que en cierta etapa fue decisiva sobre la cultura de la región, y que puede explicar este fenómeno: “Como si se tratara de un juego de espejos, muchas veces nos hemos visto en lo que piensa Francia acerca de nosotros. Creo que el realismo mágico fue una gran invención francesa; Alejo Carpentier puso el espejo del Caribe para que los franceses vieran lo que querían ver”.

¿El constitucionalismo mágico latinoamericano puso el espejo político para que la izquierda española viera lo que quería ver, en una nueva versión del mito del buen salvaje devenido en buen revolucionario?

Lo cierto es que la idea del Estado Plurinacional, que permeó las constituciones de Bolivia y Ecuador, y que se pretende reeditar en Chile y Perú, no es una concepción endógena nacida de los “pueblos de Abya Yala”, sino un constructo académico basado en el austromarxismo, en particular de las propuestas de Otto Bauer para el viejo imperio austrohúngaro, pasadas por el tamiz de los podemitas españoles, que ven a América Latina como un laboratorio del tipo de reingenierías estatales que aspiran a aplicar allá, en la Padre Matria.

*Escritor y analista político

jueves, 8 de julio de 2021

Argentina y Chile: próximos procesos electorales


Emilio Martínez Cardona*

En ambas naciones, la ciudadanía volverá a ir a las urnas en noviembre, en el caso de Argentina para los comicios legislativos de medio periodo y en el de Chile para elegir a un nuevo presidente.

Es probable que la defectuosa gestión de la pandemia le pase factura a Alberto Fernández y al Frente de Todos (kirchnerismo y aliados), aunque se alista una batería de medidas populistas para contener la debacle. Medidas que ya se iniciaron con un aumento al salario mínimo que puede ser licuado de manera muy rápida por el proceso inflacionario.

Un problema importante para el “kirchnerismo ampliado” que representa el presidente argentino es que ya no puede repetir el truco utilizado en las elecciones generales del 2019, donde ensayó una postura más moderada que la de su ahora vice Cristina.

La gestión gubernamental ha demostrado que son lo mismo y eso le quita poder de llegada hacia el centro del espectro político.

Del otro lado de la “grieta”, como se llama en Argentina a la polarización generada principalmente por el estilo confrontacional de Cristina Fernández de Kirchner (CFK), la coalición de Juntos por el Cambio prepara una oferta plural, que va desde el republicanismo liberal de Ricardo López Murphy hasta las opciones socialdemócratas impulsadas desde la Unión Cívica Radical, con el neurólogo Facundo Manes a la cabeza, pasando por las alternativas que baraja el buque insignia de esa alianza, el Pro.

Esta pluralidad y estos matices, en la medida en que se procesen en unidad, le dan mayor chance a este espacio de crecer hacia el centro, representando una ventaja estratégica fundamental frente al otro gran bloque.

Entonces, las perspectivas en Argentina son relativamente auspiciosas sobre un fortalecimiento del balance y el contrapoder parlamentario, sobre todo para frenar el copamiento del sistema judicial que espolea CFK.

En Chile las cosas parecen más complicadas, con una pérdida de discurso de la centroderecha que deja la contienda prácticamente como una disputa entre la izquierda moderada y la radical. La primera, articulando a la ex Concertación, probablemente con un candidato socialista a la cabeza, aunque los recientes comicios municipales mostraron cierto renacimiento de la democracia cristiana, que podría buscar el liderazgo.

En la izquierda radical aparece la figura del comunista Daniel Jadue, cuya eventual victoria completaría un cuadro trágico en la región andina, si es que además se confirma a Pedro Castillo como ganador de las borrosas elecciones peruanas, que merecerían una auditoría de la OEA y una repetición del ballotage bajo garantías de transparencia adicionales.

Un factor a considerar en Chile es el devenir de la Asamblea Constituyente, que comenzó con pie izquierdo eligiendo como presidente a una activista de posturas extremas. Las nuevas reglas que dibuje la Constituyente serán la cancha en la que tendrá que moverse el próximo mandatario, reglas que previsiblemente incluirán un mayor intervencionismo estatal en la economía y cupos de discriminación “positiva” contrarios al principio de igualdad ante la ley.

*Escritor y analista político

jueves, 1 de julio de 2021

Arenas blancas

Emilio Martínez Cardona

El pasado mes de mayo, en Argentina, el Tribunal Oral Federal de Comodoro Rivadavia condenó a 31 personas por la megacausa de narcotráfico “Arenas Blancas”. Se trata de un fallo histórico, en un proceso judicial alargado por la pandemia y que comenzó en 2014, con un operativo espectacular que abarcó la movilización de 450 policías, 90 vehículos, 67 detenciones y 75 allanamientos.

Ese despliegue logró desactivar una red con eje en Puerto Madryn, que incluía el lavado de dinero del narco a través de dos empresas de ripio, “Áridos Quiroga” y “Áridos del Valle”, detectándose además la participación en el esquema de una legión de contadores, abogados, notarios y gestores.

La cita de esta noticia del vecino país viene a cuento de realidades que parecen estarse dando en Bolivia y que ya comentamos en dos columnas anteriores, Perjuicios de la Narconomics y Medidas contra la Narconomics.

Recordaremos someramente que, un mes y medio atrás, la Brigada Parlamentaria Cruceña inició una serie de investigaciones a raíz de las denuncias planteadas por los productores de ripio de las cuatro cuencas hidrológicas de Santa Cruz, quienes vienen advirtiendo sobre una competencia desleal de los áridos del Chapare.

Extrañamente, estos llegan desde el Trópico de Cochabamba, a 400 kilómetros de distancia, a precios muy inferiores a los de la producción local cruceña, lo que ha llevado a que en la referida reunión de la Brigada se hablara de una “presunción de lavado de dinero”, como mecanismo que explicaría la subvención de precios al ripio chapareño.

Ya en el 2019, el Premio Nacional de Periodismo, Humberto Vacaflor Ganam, había señalado en su artículo Piedras y droga que “la FELCN debería tomar nota y proponerse averiguar el misterio de las piedras que los camioneros del Chapare llevan hasta Santa Cruz para venderlas a las empresas constructoras. Camiones que llevan ripio o piedras desde Chapare a destinos más próximos inclusive a la frontera con Brasil”.

 

Y agregaba: “empresas estatales o semiestatales compraron el ripio del Chapare en Santa Cruz, favoreciendo un flujo que, ahora se puede sospechar, podría beneficiar al narcotráfico”.

Más recientemente, en otra columna titulada Droga y arena, Vacaflor ha hablado de la existencia de una especie de “drogaducto disimulado, que sus capos justifican diciendo que el ripio y la arena del Chapare es de muy buena calidad”.

Todo parece indicar que en Bolivia también hay “Arenas Blancas”, donde uno de los principales insumos de la industria de la construcción podría estar siendo utilizado en mecanismos de lavado de dinero del narcotráfico, si no es que también en aspectos logísticos de ese negocio ilícito.

Pero cabe dudar que veamos un despliegue como el registrado en Argentina para desbaratar las bandas de narco-ripieros.


jueves, 24 de junio de 2021

Borges y Bolivia


Emilio Martínez Cardona

La semana pasada se cumplieron 35 años del fallecimiento de Jorge Luis Borges. El Notoria Institute con sede en La Paz y el Club de la Libertad de Corrientes, Argentina, organizaron un conversatorio en el que comenté sobre ciertos vasos comunicantes entre la obra y la biografía borgeana con Bolivia.

Basándome en lo anotado por Luis H. Antezana (“Cachín”) en su “Álgebra y fuego. Lectura de Borges” (2000), sabemos que el boliviano Marcial Tamayo fue co-autor junto a Adolfo Ruiz Díaz de uno de los primeros libros sobre el escritor argentino, “Borges, enigma y clave” (1955), el único sobre sí mismo que Jorge Luis Borges confesaba haber leído, aunque decía con su magnífica ironía que “no pudo encontrar la clave”.

Un dato más reciente sobre Marcial Tamayo es el comentado por Jorge Saravia en un artículo publicado en un periódico paceño el 9 de mayo del corriente año, dando cuenta de que, ya en 1953, el autor boliviano había sido incluido por Borges y Bioy Casares en su famosa antología de “Cuentos breves y extraordinarios”, con el relato “Hallazgo de un tesoro”, entre nombres de la talla de Poe, O’Henry, Chesterton, Stevenson y Kafka.                                

Otro hito insoslayable es el boliviano Ricardo Jaimes Freyre, cuyas líneas Borges citaba como ejemplo de poesía “puramente verbal”. “Peregrina paloma imaginaria/Que enardeces los últimos amores/Alma de luz, de música y de flores/Peregrina paloma imaginaria”, cantaban los versos que, según lo apuntado por Borges en “La cifra” (1981), “no quieren decir nada y, a la manera de la música, lo dicen todo”.  

Un par de referencias sueltas sobre Bolivia aparecen también en la obra de Bustos Domecq, heterónimo que fundía a Borges y Bioy para la escritura de cuentos policiales y humorísticos. En “Seis problemas para don Isidro Parodi” (1942), un personaje comenta que “el 7 de enero, a las cuatro y catorce a.m., sobriamente caracterizado de tape boliviano, abordé el Panamericano”; mientras que en “El teatro universal” (1967) otro personaje obtiene la “difícil beca Shortbread” para realizar estudios superiores de ajedrez en Bolivia.

Siguiendo lo escrito por Antezana, el crítico literario ve elementos o procedimientos borgeanos en parte de la obra de Oscar Cerruto, como en “Estrella segregada” (1973), así como en el poemario “Ferviente humo” de Eduardo Mitre (1976), la novela “Felipe Delgado” de Jaime Sáenz (1979), “Reflexiones maquiavélicas” de Pedro Shimose (1980) y en la novela breve “El otro gallo” de Jorge Suárez (1990).

A la lista de “Cachín” deben sumarse sin duda los nombres de Gustavo Cárdenas Ayad y Aníbal Crespo Ross, entre los poetas con notables ecos borgeanos. Cierro esta enumeración provisional recordando al entrañable Mauricio Peña Davidson, fallecido en 2018, autor de “La pasión del lenguaje. Aproximaciones a la poesía de Jorge Luis Borges” (2004), y que tal vez fuera el mejor declamador de los poemas de Borges en Bolivia, repertorio donde sobresalía su memorable interpretación de “Endimión en Latmos”.


viernes, 18 de junio de 2021

Medidas contra la “Narconomics”

Emilio Martínez Cardona

En un artículo anterior, “Perjuicios de la Narconomics”, comentábamos la investigación abierta por la Brigada Parlamentaria Cruceña sobre la “presunción de lavado de dinero” en el ingreso de áridos chapareños al mercado de la construcción de Santa Cruz, en vista de los precios artificialmente bajos de ese material, de donde se presupone la posibilidad de un dumping apuntalado por una economía ilícita.   

¿Cómo se ha respondido al mismo fenómeno en otros países de América Latina? El fenómeno del lavado de dinero del narcotráfico en la construcción ha sido objeto de múltiples estudios en el continente, remarcando, como el artículo del mexicano José Arbulu (“La prevención antilavado en las empresas constructoras”) la importancia de verificar el valor de los materiales.

“Las empresas constructoras e inmobiliarias corren el riesgo de quedar involucradas en actividades de lavado de activos de forma directa o indirecta. (…) Será indirecta si el negocio es utilizado para el reciclaje de fondos ilícitos con desconocimiento de sus representantes o directivos”, señala.

Para reducir el involucramiento indirecto, en varios países se han propuesto e implementado sistemas de información, como el impulsado en México desde 2012, promoviendo un programa de autorregulación de las constructoras.

En Ecuador, un estudio de la Universidad del Azuay subraya “la necesidad de que exista un documento o manual que regule las diferentes maneras de detectar, prevenir y erradicar que se dé el lavado de activos. Manual que deberá ser socializado a todas las personas que de una u otra manera estén involucradas en el campo de la construcción”.

En Colombia, de acuerdo a los investigadores Javier de Quinto (Universidad San Pablo-CEU) y Adriana Arcila (Universidad de Manizales), la penetración del narcotráfico en el sector de la construcción “no fue tan alta debido a que este sector está dotado de un esquema de financiamiento institucional, sujeto a requisitos previos e información”.

Como se ha visto en este breve análisis comparativo, uno de los principales recursos utilizados ha consistido en dar información a los agentes económicos para que puedan tomar decisiones responsables, impulsando su autorregulación.

En el caso de Santa Cruz que citábamos al inicio, la Gobernación podría asumir este rol en el marco de su catálogo competencial, que incluye la “planificación del desarrollo departamental”, “estadísticas departamentales”, “transporte terrestre” y “proyectos de infraestructura”.

Se trataría de una modalidad de planeamiento indicativo, no vinculante, donde el Gobierno Departamental sistematizaría información (estructura de costos referenciales que eviten precios predatorios o narcodumping, etc.), facilitándola a los tomadores de decisiones en sectores ligados a la construcción, tanto en la obra privada como, prioritariamente, en la pública.


jueves, 10 de junio de 2021

Leyes de mecenazgo


Emilio Martínez Cardona

A través de la Ley de Participación Cultural, el gobierno de la ciudad de Buenos Aires ha dado un gran impulso a las actividades artísticas en los últimos años, mediante exenciones tributarias a los contribuyentes que son redirigidas hacia el apoyo de la creación en diversas áreas.

Junto al ejemplo de esta iniciativa, que es de orden municipal, existen otros casos de éxito en la región con normativas nacionales, como la Ley Rouanet de Brasil y la Ley Valdés de Chile, que datan de los años ´90 y que igualmente han logrado impulsar el mecenazgo de manera importante, disparando el apoyo privado a las industrias culturales en un 200% en el caso chileno y en un 300% en el brasilero.

Las modalidades varían desde el modelo implementado en Buenos Aires, que incluye un filtro meritocrático-estatal para aprobar proyectos culturales a través de jurados (lo que acerca el mecanismo a un fondo concursable), hasta otras más libres, donde el artista y el empresario acuerdan de manera directa los apoyos que serán presentados para la exención impositiva.

Siguiendo con el caso porteño, las deducciones al impuesto sobre los ingresos brutos van desde un 50% cuando se exige el uso de la imagen corporativa de la empresa en las actividades hasta un 100% cuando la donación es anónima.

Me parece clave que en Bolivia se discuta la adopción de este tipo de mecanismos, sobre todo a nivel de leyes municipales de mecenazgo, que pueden representar un beneficio para todos, una fórmula win-win que además colocaría al artista en un escenario de libertad, alejándolo de la sujeción política a un decisor burocrático para acceder a múltiples fuentes de financiamiento privadas.

Las exenciones tributarias pueden aplicarse por el apoyo a actividades tan diversas como la protección del patrimonio cultural y el impulso a las artes, enseñanza artística, salas de teatro, museos, archivos y bibliotecas, investigación y promoción de los artistas en el exterior, con un largo etcétera.

En el caso concreto de Santa Cruz de la Sierra, donde se estima que un 45% de las viviendas no cuentan con titulación, puede incluirse una deducción relativamente alta para quienes busquen la regularización catastral, dedicando estas exenciones a proyectos culturales en los barrios circundantes a esos domicilios.

Otra modalidad adicional de mecenazgo que pueden implementar los gobiernos municipales es la creación de plataformas digitales de crowfunding, que ayuden a difundir los proyectos de los artistas y a captar micro-donaciones a través de las redes sociales.

Es oportuno plantear este tipo de iniciativas, pensando tanto en la reactivación económica de las empresas (que podrían apalancar su imagen corporativa y de RSE) como de las actividades artísticas, que han sufrido un fuerte embate por la pandemia y los confinamientos.


viernes, 4 de junio de 2021

Contradicciones frente al imperio

Emilio Martínez Cardona

Llaman la atención las reacciones disímiles que se han registrado, desde el poder formal constituido en la sede de gobierno y desde el poder de facto asentado en El Chapare, frente a la conocida investigación del FBI que ha copado titulares en los últimos días.

Por una parte, tenemos la postura expresada por la ministra de la presidencia, María Nela Prada, apuntando a que la coyuntura facilita posibilidades de normalización diplomática entre Bolivia y Estados Unidos, algo bastante razonable en momentos en que el país necesita abrir puertas de cooperación económica y sanitaria, sin limitaciones de tipo político.

“Hemos restablecido relaciones de confianza con Estados Unidos. (…) No vamos a hacer que temas ideológicos perjudiquen las gestiones que son para el pueblo”, dijo Prada.

Muy distinta fue la reacción del autócrata desempleado, Evo Morales, quien mostró aprensión ante la noticia, sugiriendo que detrás podría haber algún oscuro plan imperial para implicar a quién sabe qué otras personas.

“Qué hay detrás de la detención. Yo me acuerdo, una vez fue detenido en Panamá un general de la policía, (René) Sanabria, lo detuvieron y para liberarse en Estados Unidos, el general acusó a altas autoridades del Estado plurinacional de narcotraficantes. Es algún mensaje de Estados Unidos hacia Bolivia”, dijo en la radio Kausachun Coca.

Claro, Morales se da cuenta que en manos del FBI y de la fiscalía estadounidense está alguien que puede conocer muchos pormenores de las actividades ilícitas chapareñas, tanto por su experiencia como empresario hotelero en esa región como por su calidad de ex ministro de gobierno, encargado de la lucha antidrogas.

De ahí que el analista Carlos Valverde haya dicho, en su estilo, que “Evo está busu busu” (temeroso, sería la acepción más light para ese término del habla típica cruceña).

La disonancia entre los dos poderes del régimen muestra que uno de ellos podría tener la oportunidad de subirse al tren del pragmatismo democrático, mientras que el otro representa a un callejón sin salida, vinculado a formas autoritarias construidas sobre las realidades del crimen organizado.

Nadie espera que Luis Arce sea un Lenin Moreno, pero podría ser un Deng, si optara por liberar potenciales de la economía en vez de apostar por la asfixia estatista. Es eso o calentar el sillón presidencial para el retorno de su ex Jefazo, quien parece estar operando activamente para que esto suceda antes del 2025.

En vez de la hoz y el martillo, el logotipo del evismo podría estar compuesto por la hoz y el serrucho, que va seccionando empeñosamente el piso debajo del primer mandatario.

La normalización de relaciones con las principales democracias occidentales (lo que incluye por supuesto a la Unión Europea) puede ser el inicio de un camino para tener una base propia de sustentación internacional, reduciendo la dependencia del gobierno boliviano hacia las quebradas autocracias regionales.


viernes, 28 de mayo de 2021

Perjuicios de la Narconomics

Emilio Martínez Cardona

Un par de semanas atrás, la Brigada Parlamentaria Cruceña inició una investigación sobre la internación masiva de ripio del Chapare en el mercado de Santa Cruz, bajo la “presunción de lavado de dinero”.

¿La causa? El hecho de que los áridos del Trópico de Cochabamba, a pesar de ser llevados a Santa Cruz a través de 400 kilómetros de distancia, se venden más baratos que los producidos en las cuatro cuencas del departamento, sin cubrir siquiera los costos de transporte.

Esto motivó protestas de los productores cruceños de ripio, que han visto amenazadas sus fuentes de trabajo (unas 10.000) por lo que definen como una “competencia desleal” del Chapare, denunciando un posible dumping subsidiado por una economía ilícita.

Este caso nos lleva a cuestionar la leyenda -muchas veces defendida desde ciertos sesgos, intereses o ingenuidades- sobre los efectos positivos del narcotráfico en la economía.

Lo cierto es que existen numerosos estudios a nivel latinoamericano que indican lo contrario, es decir, que a pesar de darse un ingreso de divisas por esta actividad, los efectos netos de la narcoeconomía (o Narconomics) son negativos para un país.

El estudio Repercusiones económicas e institucionales del narcotráfico en Colombia, de Roberto Steiner y Alejandra Corchuelo (CEDE-Universidad de los Andes), muestra “con absoluta seguridad que los efectos económicos colaterales del narcotráfico -la enfermedad holandesa, el contrabando, la concentración de tierras, el desestímulo a la inversión nacional y extranjera y la alteración de diversos precios relativos claves- superan con creces los efectos positivos que suelen resaltarse en la prensa no especializada”.

Justamente, el aspecto de la distorsión sobre los precios relativos señalado por Steiner y Corchuelo sería el fenómeno que estamos presenciando en el caso cruceño-chapareño. Los investigadores añaden que “los efectos dinámicos, valga decir los de largo plazo sobre el crecimiento económico, van a estar muy influenciados por los efectos distorsionantes que el narcotráfico crea sobre precios relativos claves en la economía. Frente a estas distorsiones, la evolución de las actividades económicas lícitas se puede ver seriamente afectada”.

Otros informes, como el de la calificadora Fitch Ratings sobre México, señalan que el narcotráfico “daña la confianza y las actividades minoristas y comerciales, posiblemente afectando un panorama de inversión y económico más robusto”.

Por su parte, Tom Wainwright, ex corresponsal en México de The Economist, opina que la estrategia contra el narcotráfico debería ser manejada por economistas, que entiendan los efectos de los dineros ilegales sobre los aparatos productivos y comerciales.

“Creo que sería mejor que unos pocos economistas viejos y aburridos se involucren”, dice Wainwright con ironía, recomendación que también debería seguirse en Bolivia.


viernes, 21 de mayo de 2021

Chile entra al laberinto constituyente

Emilio Martínez Cardona

El pasado fin de semana, el país trasandino eligió a los 155 integrantes de su Convención Constituyente, embarcándose en la riesgosa aventura de la “hoja en blanco”, nombre de una de las reglas principales bajo las que se redactará la nueva Carta Magna.

Se trata de la pretensión adanista o fundacionalista de empezar desde cero, ignorando no sólo la Constitución vigente (no tan "pinochetista" como se aduce, ya que fue reformada durante la presidencia del socialista Ricardo Lagos), sino toda la tradición jurídica republicana preexistente.

De aquí se deduce que la Constituyente chilena puede internarse en un peligroso laberinto como el de sus predecesoras de Venezuela, Bolivia y Ecuador, que dieron paso a la instauración de regímenes populistas donde las libertades ciudadanas fueron precarizadas.

Al no contemplarse la conservación de ningún articulado de la Constitución vigente, la mencionada “hoja en blanco” implica que aquellas materias donde los constituyentes no alcancen el consenso de 2/3 quedarán para ser regidas por leyes, a ser aprobadas en el futuro Parlamento por simple mayoría.

Para reducir los riesgos de esta aventura se incluyeron algunos contrapesos, como el respeto a los acuerdos internacionales firmados por Chile. Lamentablemente, en la mayoría de los casos puede tratarse de “candados de cartón”, sobre todo en materia de derechos humanos, donde la aplicación de estos acuerdos suele ser papel mojado. Tal vez pueda haber una efectividad algo mayor en los tratados internacionales de protección de inversiones, que pongan algún freno a la voracidad estatista.

La composición de la Convención induce a la incertidumbre, teniendo en cuenta que, aunque el grupo de la derecha será la minoría mayor (con 37 representantes), una miríada de listas independientes de diversa orientación suman 48 convencionales. En esa constelación, donde hay desde centroizquierdistas y centroderechistas que corrieron por fuera de sus partidos tradicionales, hasta regionalistas e ideológicamente indefinidos (“transversales”), estará el fiel de la balanza.

Por el lado izquierdo, los bloques liderados por comunistas y socialistas prácticamente se igualan con 28 y 25 representantes, resultado que puede asustar si se piensa en una articulación entre ambas coaliciones. Pero el virtual empate también puede conducir a una competencia feroz con miras a las próximas elecciones nacionales.

Todo apunta a que la derecha tendrá que buscar alianzas creativas con sectores de los independientes y en algún caso con la coalición del PS, para construir un cordón sanitario de freno a los neocomunistas.

La inclusión de una disposición transitoria estableciendo que las materias constitucionales a ser tratadas en el futuro Parlamento sean leyes marco o especiales, con mayoría calificada de 2/3, debería ser otro objetivo estratégico.


jueves, 13 de mayo de 2021

Del laboratorio boliviano a la revolución molecular


Emilio Martínez Cardona

En el marco de la actual convulsión colombiana, un tuit del diputado de Comunes (el partido de las FARC), Sergio Marín, llamando a la “revolución molecular disipada” y rematado con el clásico guevarista “¡Venceremos!”, llamó la atención sobre este concepto, acuñado por el psicoanalista y teórico de la acción insurreccional Félix Guattari.

En una curiosa articulación de neomarxismo y psicoanálisis heterodoxo, el pensador francés proponía “conspirar a través de máquinas de guerra sociales” con un esquema, la “revolución molecular disipada”, donde no hay verticalidad ni mando centralizado y donde los actores se coordinan temporalmente para sus ataques, para luego disiparse.

Se trata de una modalidad intermedia entre la guerrilla urbana y la acción directa callejera, tradición que se debe analizar en profundidad.  

Aunque el libro de Guattari data de varias décadas atrás, existe una reedición en español relativamente reciente, del año 2017, que lo ha puesto de moda en círculos universitarios neomarxistas de América Latina.

Teniendo en cuenta que las demandas de los movilizados en Colombia pasaron rápidamente de la desactivada reforma tributaria al pedido de “retomar el diálogo con las FARC y el ELN”, es inevitable preguntarse sobre la incidencia de estas formaciones armadas en las estrategias insurreccionales urbanas.

Ya en el 2008, durante una visita a Bogotá, dos expertos en las tácticas de la principal narcoguerrilla colombiana me explicaron que las FARC libraban su combate no sólo a través de la violencia en territorios rurales, sino en una acción “multidimensional” que incluía a la “guerra social”, entendida como la manipulación de brazos sindicales y estudiantiles para operaciones de desestabilización.

Lo peor de estas tácticas, según me comentaron, era la utilización de cuerpos de élite de francotiradores para hacer sacrificios en el “campo popular” y propiciar el victimismo.

Evidentemente, el repertorio de la “guerra social” y el foquismo urbano se ha ido enriqueciendo y complejizando a lo largo del tiempo, hasta llegar a la actual escalada colombiana que incluye el ataque a 70 estaciones de policía, vandalizadas o directamente destruidas, lesiones a unos 800 uniformados y la incineración de decenas de buses del transporte público (como sucedió en La Paz hace un año y medio).

Parece bastante evidente que muchas de estas prácticas fueron previamente implementadas en Chile en el 2019, logrando, si no la renuncia de Sebastián Piñera que se buscaba, sí el “objetivo B” de forzar un proceso constituyente con un formato favorable a los radicales.

Pero es en la Bolivia de octubre del año 2003 donde podemos encontrar un temprano “laboratorio” de pruebas para la “guerra social”, con bajas producidas por armamento distinto al del Ejército. Se ha confirmado, por datos extraídos de la computadora de alias Raúl Reyes, la presencia en territorio boliviano para esa fecha de al menos 60 efectivos de las FARC.

¿Coincidencia o genealogía de una misma estrategia?