jueves 17 de junio de 2010

PAÍSES DEL ALBA PIERDEN TERRENO EN EL SISTEMA INTERAMERICANO



Emilio Martínez*

El análisis de las declaraciones y resoluciones aprobadas por la Asamblea General de la Organización de Estados Americanos (OEA) durante su cuadragésimo periodo de sesiones celebrado del 6 al 8 de junio en Lima, Perú, arroja como una de las conclusiones el creciente aislamiento de los países integrantes de la Alternativa Bolivariana para las Américas (ALBA) dentro del sistema interamericano.

A pesar de la funcionalidad exhibida en varios momentos por el Secretario General del organismo, José Miguel Insulza, hacia la alianza encabezada por el coronel Hugo Chávez, la institucionalidad interamericana parece haber ido en un paulatino proceso de alejamiento de ciertas posturas adoptadas por los regímenes del eje “bolivariano” (tampoco habría que descartar el efecto que pueda tener sobre el Secretario General el reciente cambio de gobierno en Chile).

Esto es patente en todas las resoluciones referidas a los derechos humanos, que no contaron con la aprobación de Venezuela ni de Nicaragua. Por el contrario, el gobierno de Chávez interpuso feroces comentarios a pie de página, tanto en las “Observaciones y Recomendaciones al Informe de la Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH)” como en la resolución sobre “Fortalecimiento de los sistemas de derechos humanos en seguimiento de los mandatos derivados de las Cumbres de las Américas”.

En estos comentarios al pie se afirma que la CIDH se ha convertido “en un instrumento político de los sectores nacionales e internacionales interesados en deslegitimar la Revolución Bolivariana y Socialista que encabeza el Presidente Hugo Chávez Frías”. Los comentarios condenan un supuesto “carácter inexacto, malintencionado y falso de las afirmaciones y recomendaciones”, incluyendo “el peso excesivo que coloca (la CIDH) en las fuentes hemerográficas” (!), es decir, en la prensa.

“El Estado venezolano ha perdido sus esperanzas de que la Comisión retome la sindéresis (!!) y demuestre su nivel de compromiso con los derechos humanos”, agrega la delegación venezolana. Por su parte, Nicaragua considera que “los trabajos de la Comisión y por ende sus recomendaciones no deben ser utilizadas como un instrumento de presión política en contra de algunos Estados”.

Un segundo grupo de resoluciones y declaraciones problemáticas para los gobiernos del ALBA son las referidas a la No Proliferación de armas de destrucción masiva (nucleares y otras) y la limitación de los armamentos convencionales. El énfasis puesto por la Asamblea General de la OEA en estos temas debe leerse en el contexto de crecientes denuncias sobre una posible provisión de uranio de Venezuela y Bolivia al polémico programa nuclear iraní, así como de una incipiente carrera armamentista en la región, incluyendo casos en que ciertos Estados estarían desviando parte de sus compras de armas para pertrechar a grupos terroristas como Hezbollah y las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC).

Cabe recordar que en el año 2009 el vicecanciller de Israel, Danny Avalon, participó en la anterior Asamblea General de la OEA, realizada en la ciudad hondureña de San Pedro Sula, donde puso de manifiesto la preocupación de su gobierno por indicios sobre abastecimiento de uranio venezolano y boliviano al régimen fundamentalista de Teherán, así como por la presencia de Hezbollah en la región.

Teniendo en cuenta este marco previo, cobra relevancia que la Asamblea aprobara la declaración sobre “Paz, seguridad y cooperación en las Américas”, donde se destaca “la importancia de continuar promoviendo en el Hemisferio un ambiente propicio para el control de armamentos, la limitación de armas convencionales y la no proliferación de armas de destrucción en masa”. De la misma forma, se aprobó una resolución sobre “Desarme y No Proliferación en el Hemisferio”.

Otra de las declaraciones de la cuadragésima Asamblea de la OEA brinda su “Apoyo a la implementación a nivel hemisférico de la resolución 1540 (2004) del Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas”, donde se establece que “todos los Estados deben abstenerse de suministrar cualquier tipo de apoyo a los agentes no estatales que traten de desarrollar, adquirir, fabricar, poseer, transportar, transferir o emplear armas nucleares, químicas o biológicas y de sus sistemas vectores”.

Las posturas del eje “bolivariano” sufrieron también un revés respecto al sistema interamericano de defensa, estructura que han buscado sustituir infructuosamente por un mecanismo de coordinación militar subcontinental que excluya a los Estados Unidos. Muy por el contrario, la Asamblea aprobó una declaración en “Apoyo a las actividades de la Junta Interamericana de Defensa (JID)”, donde se insta “a los Estados Miembros de la OEA que aún no forman parte (…) a que adquieran la condición de miembros de la JID”.

La declaración alienta a la JID a que “siga brindando pronta asistencia técnica, consultiva y educativa, en temas relacionados con asuntos militares y de defensa a los Estados Miembros que lo soliciten” y a “continuar fortaleciendo sus canales de comunicación con la Comisión de Seguridad Hemisférica (CSH)”. Asimismo, se alienta “a los Estados Miembros a que fortalezcan y apoyen a la JID proporcionando personal militar y funcionarios civiles” y a promover “la participación en los cursos académicos y seminarios avanzados que ofrece el Colegio Interamericano de Defensa”.

Otra resolución que provocó escozor en el bloque del ALBA es aquella por la cual la OEA “Hace suya la Estrategia Hemisférica sobre Drogas”, aprobada por la Comisión Interamericana para el Control del Abuso de Drogas (CICAD). Esta aprobación contó con el desacuerdo del gobierno sandinista de Daniel Ortega, de Nicaragua, que declaró no estar de acuerdo “con el lenguaje imperativo empleado”, considerando que ello “contradice el principio de respeto a la soberanía de los Estados”.

La mencionada Estrategia señala que los Estados adopten “medidas de descentralización de las políticas públicas sobre drogas”, desarrollen e implementen “políticas nacionales sobre drogas basadas en evidencias, permitiendo la comparación de datos entre países” y promoviendo “evaluaciones periódicas e independientes de sus políticas, programas e intervenciones”.

La Estrategia insta a los Estados a llevar “a cabo acciones de reducción de la oferta” de drogas, adoptando “medidas de desarrollo alternativo integral y sostenible (…) dada su importancia para la reducción de cultivos ilícitos”. Añade que “Es necesario promover acciones para reducir las consecuencias negativas que sobre el medio ambiente ocasiona el problema mundial de las drogas” (ya manifestado en los parques nacionales y áreas protegidas de Bolivia).

Entre las medidas de control recomendadas están la “fiscalización efectiva de precursores y sustancias químicas esenciales para evitar su desvío a actividades ilícitas” y el fortalecimiento de “los organismos nacionales de control del tráfico ilícito de drogas”.

La Estrategia indica que “Uno de los principales objetivos en la represión del tráfico ilícito de drogas y sus delitos conexos debe ser el desmantelamiento de las organizaciones criminales y sus redes de apoyo”, para lo cual recomienda la “cooperación en investigaciones criminales, procedimientos de investigación, recolección de evidencias e intercambio de información entre los países” (ruta contraria a la tomada por el gobierno boliviano, que expulsó a la agencia antidrogas norteamericana, DEA).

Un dato anecdótico, pero que también da cuenta de la pérdida de terreno del bloque pro-chavista en la OEA, es que la resolución sobre “Cambio climático en los países del hemisferio” no incluye mención alguna a la Cumbre de Tiquipaya, organizada por la administración de Evo Morales y en buena medida financiada por el gobierno de Venezuela.

Finalmente, hay que destacar otra resolución, que insta a promover la participación no gubernamental en la Organización de Estados Americanos. Bajo el nombre de “Promoción y fortalecimiento de la democracia: seguimiento de la Carta Democrática Interamericana”, se encomienda “al Consejo Permanente que convoque a una sesión extraordinaria con la participación más amplia de todos los sectores de la sociedad, incluidas las organizaciones de la sociedad civil”, a fin de recoger sus aportes sobre la aplicación de la mencionada Carta.

Esta es una puerta abierta para que desde la sociedad civil se pueda balancear el monopolio de la opinión que han tenido hasta ahora los gobiernos, en lo que respecta a la aplicación de la Carta Democrática Interamericana. Una ruta de acción inteligente que deberían tomar los actores que interpelan el rumbo autoritario de varios regímenes latinoamericanos.

*Escritor y analista político.

lunes 14 de junio de 2010

ESCRITOR ASEGURA QUE BOLIVIA VA CAMINO A SER UN "NARCOESTADO"



EL DÍA

El escritor uruguayo-boliviano de ‘Ciudadano X’ ahora mezcla en su nuevo libro llamado ‘Marea Blanca’ ficción y realidad con una trama de espionaje donde releva que el país es parte de un circuito del narcotráfico con Venezuela, Colombia e Irán. Domingo, 13 de Junio, 2010entrevista

EMILIO MARTÍNEZ
Escritor y periodista

Su perfil

Nació en 1971 en Uruguay y nacionalizado boliviano. Es escritor, periodista y guionista.

Cargos • Se dedicó al periodismo de investigación con los libros Ciudadano X, La historia secreta del evismo, X2: lo que Unasur no dijo y la Masacre en el hotel Las Américas. Recibió el premio de literatura en Montevideo y el Nacional en el país.


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Una lancha se acerca al submarino. Los cuatro hombres que salen por la escotilla tienen uniformes militares sin distintivos... Ambos grupos bajan paquetes por largo rato y la lancha hace más de un viaje hasta la costa para dejar el cargamento”, describe Emilio Martínez al inició de su libro, señalando como la “Marea Blanca” (droga) llega a las playas de Europa, por algún puerto desierto de Inglaterra; sin embargo, en los países Latinoamericanos y específicamente en Bolivia, ésta marea sale hacia otros países. Para respaldar esta teoría, Martínez ha evaluado los informes de las Naciones Unidas sobre el aumento de la producción de coca en el territorio nacional, donde el 90% se transforma en cocaína, asegurando que Bolivia, siguiendo los pasos de Venezuela, se convertirá en un narco -estado, al ser parte de ese circuito.

¿De qué se trata su libro Marea Blanca?


Es una novela con una trama de espionaje que aborda muchas realidades políticas nacionales y latinoamericanas, más específicamente el tema de los narcoestados, de Estados prácticamente capturados por circuitos del narcotráfico a través de esta trama de espionaje, donde se ensambla ficción y la realidad que vamos mostrando en cada una de las páginas.

¿Cuáles son los narcoestados y a qué se refiere con esto?

Está el caso de Venezuela donde estiman los expertos que el 30% de la cocaína que produce la FARC en Colombia, está saliendo hacia el mundo a través de este país, Venezuela es la plataforma de distribución nacional de la cocaína de la FARC y en Bolivia los informes de Naciones Unidas dicen que hay por lo menos 30 mil hectáreas de coca y éstas son cifras del año anterior, está a punto de salir un nuevo informe que seguramente debe estar entre 35 mil y 40 mil hectáreas, significando tres a cuatro veces más de lo legal. Las toneladas de cocaína que se producen se estiman que son entre 180 toneladas, eso se habría duplicado desde la llegada de Evo Morales al poder. Por lo tanto, los narcoestados son países donde estos circuitos de narcotráfico han llegado a tener un poder político muy importante y donde hay gobiernos que bien socapan o al menos por omisión están dejando que crezca demasiado.

¿Bolivia puede convertirse en un narcoestado?

Ya el año pasado una comisión del Congreso de Estados Unidos, analizaba declarar formalmente a Venezuela como un narcoestado, creo que Bolivia va por el mismo camino en la medida que tenemos un Gobierno ligado a la producción de materia prima, es sabido que cerca del 90% de la producción de coca del Chapare va a la fabricación de cocaína y por lo tanto hay prácticamente una duplicidad de intereses entre la presidencia del Estado y la presidencia del sindicato cocalero, que no debería existir y también la influencia de Venezuela sobre Bolivia.

¿Cuáles son los circuitos del narcotráfico que señala en su libro?

Claramente todos conocemos los rumores sobre aviones de la Fuerza Aérea Venezolana que aterrizan en El Chapare (Bolivia) y en otras regiones del país, trayendo algún tipo de cargamento y llevando otro. Venezuela está hasta más avanzada en esta vía peligrosa al punto que está a punto de ser declarada ya formalmente como narcoestado y bueno Bolivia no le conviene seguir está senda.

¿Habrían otros países, Ud. habla también de Irán?

No sé si países, pero varias veces se ha hablado de la presencia de las FARC que está bastante comprobado porque dentro de la computadora de Raúl Reyes encontraron 57 e-mails donde el canciller de la FARC hablaba sobre el desarrollo del plan de expansión en Bolivia, que se desarrollo sobre todo en el 2001 y el 2008 por lo tanto ha existido. Son indicios muy preocupantes que muestran que Bolivia es parte de este circuito. A Irán le interesa los 17 yacimientos de uranio (extraído del libro)

¿Cómo ve las acciones del Gobierno?

Es muy deficiente en este campo, es por lo menos omisión y tal vez mucho más que eso, también pesa mucho la expulsión de agencias de cooperación, por ejemplo la DEA que era una supervisión que mantenía cierta contención del problema del narcotráfico y eso no ha sido sustituido por otro tipo de supervisión internacional, entonces hay territorio donde se está produciendo coca para cocaína sin supervisión, simplemente sometidos al mal llamado autocontrol que no funciona.

¿Qué consecuencias trae eso?

El país se está desestructurando territorialmente a medida que se aplica este modelo de Constitución plurinacional y surge la posibilidad que cada vez más hayan islotes territoriales en todo el país dedicado a este negocio, hay que recordar por ejemplo en Uncía (noreste de Potosí donde lincharon a cuatro policías) que poco tiempo antes que sucediera esta matanza se habían encontrado dos fábricas de cocaína en el ayllu de Saca Saca y el dirigente comunario había amenazado con no permitir la entrada de efectivos policiales, parece que hay todo un modelo institucional destinado a generar vacíos estatales dentro del país, donde puedan desarrollarse estas especies de narcorepubliquetas.


“Hay entre 35 a 40 mil hectáreas de coca, más de tres a cuatro veces lo legal, que produce 180 toneladas de cocaína”

“Hay todo un modelo institucional para generar vacíos estatales y desarrollar las narco republiquetas”

http://66.7.218.232/~nuevodia/index.php?cat=150&pla=3&id_articulo=35627

jueves 3 de junio de 2010

"MAREA BLANCA" EN LA FERIA DEL LIBRO DE SANTA CRUZ



La novela Marea Blanca (septiembre 2009) es el último libro publicado de Emilio Martínez Cardona, autor de Ciudadano X y La masacre del Hotel Las Américas.

Está a la venta en el stand de El País, en la Feria Internacional del Libro de Santa Cruz.

CONTRATAPA DEL LIBRO:

“Martínez ensambla ficción y realidad en este arriesgado planteamiento, que supone una de las pocas incursiones de la literatura latinoamericana en la novela de espionaje”.

Según Alejandro Peña Esclusa, “Emilio Martínez se ha convertido en un referente obligado para entender cómo funciona el socialismo del siglo XXI. En su nuevo libro, Marea Blanca, muestra la estrecha relación que existe entre el socialismo criollo y el narcotráfico, y lo hace de forma amena, pedagógica y emocionante”.