viernes 15 de enero de 2010

EL ALTER EVO

Montevideo Portal

http://www.montevideo.com.uy/notnoticias_100460_1.html


El escritor uruguayo Emilio Martínez habla sobre Evo Morales

14.01.2010

“Evo Morales tiene una configuración ideológica que lo lleva a pensar que quien lo critica o quien lo cuestiona es un agente del imperialismo norteamericano, pero es una acusación francamente ridícula”, dijo a Montevideo Portal el escritor uruguayo Emilio Martínez, acusado por el presidente boliviano de “agente del imperialismo”.

El fin de semana pasado, el presidente boliviano Evo Morales realizó una dura y sorpresiva crítica a un escritor uruguayo que vive en Bolivia, autor de un libro sobre la figura del mandatario.

Morales tildó de "agente del imperialismo norteamericano" a Emilio Martínez en un acto en su pueblo natal, Orinoca.

Morales afirmó que "Ciudadano X: La historia secreta del evismo“ es "el peor libro sobre Evo Morales" y que fue escrito por "un agente del imperialismo norteamericano".

"Quiero que sepan cómo el 'imperio' usa también la lectura para confundir.. No me asusta, me alegra más bien", aseguró el presidente sobre el uruguayo Martínez y su libro.

"El pueblo boliviano y la comunidad internacional saben que el contenido del libro es mentira", dijo, según recoge la agencia EFE.

Montevideo Portal conversó con el escritor uruguayo sobre los pormenores de las acusaciones de Morales y el contenido de su polémico libro.

Emilio Martínez nació en Minas en el año 1971. En nuestro país trabajó en radio y prensa escrita, siendo columnista del diario La Unión de Minas. Según narró a Montevideo Portal, llegó como turista a Santa Cruz de la Sierra , Bolivia, en diciembre de 1996, pero decidió quedarse a vivir “como les sucede a tantos que visitan Santa Cruz”, afirmó.

Recibió el Premio Municipal de Literatura de Montevideo en el 2001 y el Premio Nacional de Literatura “Santa Cruz de la Sierra ” en tres ocasiones. Publicó once libros, entre los que destaca “Ciudadano X”, éxito de ventas en Bolivia en los últimos años. En el 2005 se interesó por Evo Morales en plena campaña electoral, recopilando información y realizando entrevistas a lo largo del 2006 y 2007 en lo que a la postre se convertiría en “Ciudadano X”.
Agente, agente

“Me enteré que Evo estaba molesto cuando el domingo EFE publicó la nota”, confesó Emilio Martínez a Montevideo Portal. “Me enteré por la prensa a raíz de las declaraciones de Evo del sábado”, agregó.

“Lógicamente que las declaraciones me sorprendieron”, acotó Martínez, porque “digamos que hasta el momento el gobierno había tenido una política muy inteligente para sus intereses que era la de ignorarme. Me parece que Evo cometió un error al mencionarme de esa manera”.

Martínez nunca supo que Morales había leído con tanta atención el libro, pero “me imaginaba que lo habían leído en el gobierno, porque ha sido el libro más vendido en Bolivia en los años 2008 y 2009” , dijo, “y hemos tenido seis reediciones, pero hasta el momento no había existido ningún comentario por parte del gobierno sobre el libro”.

El escritor minuano no tuvo contacto con Evo pero sí con varias personas que fueron parte del gobierno en los primeros meses, la primera etapa, con los que conversó para tener “información de adentro”.

La piedra en el zapato

Según Martínez, lo que molesta más a Morales es el contenido crítico del mismo. “Ciudadano X sobre todo trata la génesis de cómo se fue construyendo el proyecto político de Evo Morales, desde que era un dirigente cocalero antes de ser diputado (…) y muestra sobre todo la influencia que tuvieron varias ONGS internacionales en la construcción de ese proyecto político. Lo que muestra el libro es que el fenómeno de Evo Morales no fue tan espontáneo como lo pensamos o como se cree, sino que hay un diseño político”, afirmó a Montevideo Portal.

“Es un libro crítico, yo no diría negativo”, reconoció el escritor. “Es un libro que muestra además el esquema interno del gobierno y cuáles son las distintas fuerzas que se reparten el poder, y que además es muy crítico sobre varias violaciones a los derechos humanos que se produjeron durante la gestión de Evo Morales”.

Sobre las acusaciones relativas a su condición de “agente del imperialismo”, Martínez reacciona con cierta hilaridad. “Evo Morales tiene una configuración ideológica que lo lleva a pensar que quien lo critica o quien lo cuestiona es un agente del imperialismo norteamericano. E s parte de su mapa mental. Hay que recordar que hace poco más de un año se definió como marxista-leninista. Es parte de su cosmovisión. Ahora, realmente es una acusación francamente ridícula, no se puede calificar de otra forma”, explicó.

Consultado sobre la situación de periodistas y escritores en Bolivia en lo que respecta a la libertad de expresión, el escritor reconoce que ha sentido ciertas presiones indirectas por parte del gobierno pero no realiza acusaciones concluyentes. “Hay cosas que se han vuelto bastante habituales en Bolivia en los últimos años en este gobierno”, dijo, en referencia a presiones indirectas sobre los periodistas, pero “no se puede afirmarlo con absoluta certeza”.

Martínez también negó tener alguna orientación política que haya incidido en su visión sobre Evo. El escritor se definió a sí mismo como “un liberal”, pero afirma que no ha sido activista político ni en Bolivia ni en Uruguay. “No hay un partido liberal en Bolivia pero es mi corriente ideológica”, afirmó, antes de mencionar que probablemente haya una edición de “Ciudadano X” en nuestro país en el futuro.




miércoles 13 de enero de 2010

PERSONA NON GRATA

LA PRENSA
Por Valentín Abecia López

He vuelto a leer Persona Non Grata (1973), del escritor chileno Jorge Edwards, referido a sus recuerdos sobre su accidentada misión (Ministro Consejero) en La Habana, cuando se reanudaban las relaciones entre Cuba y Chile, durante el Gobierno de Salvador Allende.

La Revolución Cubana atravesaba (1971) uno de sus más álgidos entreveros, la famosa zafra de los 10 millones de toneladas de caña había fracasado, y la moral del pueblo y los dirigentes estaba poco menos que por los suelos.

Edwards llegaba precedido por una larga fama de escritor de izquierda pero, al mismo tiempo, arrastraba el lastre del apellido que le emparentaba a los momios más recalcitrantes de Santiago.

El chileno se desenvolvió, en los tres meses que duró su azarosa estadía, entre la amistad de los intelectuales autóctonos y el menosprecio de los estamentos del poder.

Era la época en la que las relaciones de los escritores con el Gobierno se meneaban sazonadas con una serie de dramáticos quiebres, que finalmente terminaron con el encarcelamiento del líder visible de los intelectuales cubanos, Heberto Padilla, que se vio obligado a inculparse públicamente, a través de una famosa autocrítica, de imaginarios delitos (actividades subversivas) en contra de la Revolución, después de la salida definitiva de Edwards de Cuba.

Éste es, sin duda, uno de los negros capítulos que retrata la perversa relación entre los escritores y los gobiernos autocráticos.

Se trata, en todo caso, de una antigua polémica cuyo hito más importante se dio en la Argentina, en la década del 20 del siglo pasado, cuando se enfrentaron dos grupos literarios antagónicos: Boedo y Florida. Los de Boedo eran de izquierda, con una visión social del arte. En cambio, el grupo de Florida era más elitista y apuntaba hacia las formas y la estética. Feinmann dice: Boedo quería un mundo mejor. Florida ya lo tenía. Esa misma polémica, enriquecida por nuevos ingredientes, se trasladó a otros escenarios e hizo eclosión en la Cuba de principios de los 70. El régimen buscaba una comparsa de intelectuales que cantaran loas a la Revolución y que aceptaran el diktat del apparat.

En mala hora llegó Edwards a La Habana, justo cuando negros nubarrones presagiaban tormenta, y él, sin previo aviso, escritor e intelectual, se vio involucrado de entrada entre los réprobos del sistema y fue cuestionado y perseguido y espulgado y diseccionado.

En esas condiciones tuvo una anodina actuación diplomática, tildado como agente de la CIA, contrarrevolucionario, y algunos otros calificativos nada sacros, pero sus vivencias le permitieron luego escribir unas sabrosas memorias que develan hastío, asco, repugnancia contra el régimen y sus mecanismos y herramientas.

Con una coincidencia que da espanto, el sábado pasado, el presidente Morales, en la inauguración de la biblioteca en Orinoca, ha regalado una serie de libros referidos a su persona, entre ellos Ciudadano X, del uruguayo Emilio Martínez, que hace una apreciación crítica a todo el proceso que estamos viviendo, al que, sin dudar, Morales calificó como “un agente del imperialismo norteamericano”, en cambio ha ponderado la obra del argentino Martín Sivak, Jefazo, cuyo mérito consiste en mostrar a un presidente enamorado del fútbol, tanto en su versión práctica como televisiva, sin que medie ningún obstáculo, cualquiera que fuera. Esperemos que no nos estemos deslizando por una etapa tortuosa del proceso de cambio, en la que los escritores se conviertan en palabra prohibida.

Economista e historiador

MIRANDO DE ARRIBA

Claudio Ferrufino-Coqueugniot

¿Agentes? Cruel es la historia del estalinismo y los supuestos agentes que descubría en su paso. Y el leninismo también, de quien Stalin es hijo directo, no putativo. Estos señores, encaramados en la angustia y la estupidez de la plebe, solían inventar conjuras que les permitiesen deshacerse de cualquier sujeto pensante. Así lograron décadas de jolgorio y asechanza. Artificios del poder.

Emilio Martínez Cardona es un fino escritor y un excelente periodista. Tal vez se le pueda acusar el ser demócrata, si entendemos democracia en una acepción que también avala artificios, mejor logrados y menos crueles que los de las dictaduras pero engaños al fin. Allí un mal menor, tal vez.
Pero afirmar, según lo hizo Juan Evo Morales Ayma, presidente electo de Bolivia, que es un "agente del imperialismo norteamericano" es remover los espectros brutales de los enemigos de la libertad y la cultura, llámense Yugachvili, Pol Pot, Jiang Qing, Mussolini, Göring...

¿Para qué, me pregunto, un hombre que ha obtenido logros jamás pensados y que debiera encargarse de cosechar frutos de tal éxito, permite que su lengua sea un apéndice inservible? Se puede superar incluso la estupidez, pero no la arrogancia. Este venero hambriento que caracteriza a los megalómanos muere con ellos. Creo que no hay ejemplo en la historia de la superación de semejante deficiencia, que está por encima de lo ideológico, lo lógico, lo normal, lo esperado. Qué lástima. Y qué bien por Emilio Martínez porque semejante exabrupto da un espaldarazo a su labor profesional como él mismo reconoce.

Quizá Evo ha encontrado una carrera en esta circunstancia, la de agente literario que es casi la de provocateur, porque en la presidencia no se quedará para siempre, así lo aseguren los hados andinos que ni siquiera pudieron desembarazarse de España, ni de la ayuda extranjera, en limosna u oenegés, desde hace quinientos años hasta hoy. Lo siento, soy descreído. ¿Incrédulo?

En Orinoca, Morales entregó a la biblioteca local un enjambre de libros sobre sí mismo. No está mal, e incluso hay cierto dejo de hidalguía en incluir uno que se opone a él. Mencionó a Martín Sivak cuyo "Jefazo" no he leído por no tenerlo a mano, pero de quien leí "El asesinato de Juan José Torres" y "El dictador elegido", este último sobre el ángel benemérito que fue aquel gran cabrón Hugo Bánzer Suárez. No por su apología -según comentan- del evismo diría que Sivak es agente de alguien o algo. Ambos son periodistas y su crítica enriquece el conocimiento. Es derecho general el hablar, escribir y leer. De mayor peso hubiera resultado una entrega pluri-ideológica de libros que tamaño desliz, señor presidente.

lunes 11 de enero de 2010

MORALES ACUSA A PERIODISTA URUGUAYO



Lo llamó "agente del imperialismo" por crítica en libro

El presidente boliviano Evo Morales acusó al periodista y escritor uruguayo boliviano, Emilio Martínez, de ser un "agente del imperialismo" en ocasión de entregar una colección de libros biográficos en su ciudad natal, Orinoca, según consignó la agencia de noticias EFE.

Dentro de los libros obsequiados por Morales se encuentra Ciudadano X, una obra de Martínez en las que detalla críticamente el proceso político que encabezó quien fuera líder cocalero y luego primer mandatario del país andino.

Ciudadano X fue uno de los libros más vendidos de los años 2008 y 2009 en Bolivia. Denuncia, entre otras cosas, las vinculaciones de las Organizaciones No Gubernamentales con el poder político y las intrigas de la burocracia boliviana.

El mandatario boliviano entregó en el mismo acto "Evo Morales. El cambio comenzó en Bolivia", del escritor español Francisco Pineda y "Evo, Espuma de Plata", de los cubanos Luis Báez y Pedro de la Hoz.

Emilio Martínez nació en Minas, Lavalleja en 1971 y se radicó en Santa Cruz de la Sierra en 1997. Allí se dedicó a la literatura y al periodismo como columnista y cronista cultural en varios diarios. También trabajó como asesor en comunicación.

http://www.elpais.com.uy/100111/pnacio-464793/politica/morales-acusa-a-periodista-uruguayo

domingo 10 de enero de 2010

ESCRITOR URUGUAYO EN POLÉMICA CON EVO MORALES

El uruguayo Emilio Martínez publicó el libro “Ciudadano X: La historia secreta del evismo”, por lo que el mandatario boliviano lo definió como un "agente del imperialismo norteamericano”

EFE
El uruguayo Emilio Martínez publicó el libro “Ciudadano X: La historia secreta del evismo”, por lo que el mandatario boliviano lo definió como un "agente del imperialismo norteamericano”.

El escritor uruguayo Emilio Martínez, que reside en Bolivia, afirmó hoy que solo intenta ser "un agente de la verdad", al rechazar la acusación que le hizo el presidente Evo Morales de ser un "agente del imperialismo norteamericano".

Martínez, que también tiene la nacionalidad boliviana, es el autor del libro "Ciudadano X: La historia secreta del evismo", una obra muy crítica con el proyecto político del mandatario de izquierda y que ha tenido varias ediciones en Bolivia.

Morales habló de Martínez el sábado al entregar a una biblioteca de su pueblo natal, Orinoca, varios libros sobre su vida y su política, entre ellos el "Ciudadano X", del que dijo que fue "escrito por un agente del imperialismo norteamericano".

Martínez, quien reside en la ciudad boliviana de Santa Cruz, dijo hoy a Efe que solo intenta ser "un agente de la verdad, exponiendo algunos hechos e interpretaciones que han quedado excluidos por la versión oficial de los sucesos políticos" en torno a Morales.

"Desde el poder están creando una historiografía y una mitología oficiales, que buscan instalar una suerte de culto a la personalidad de Evo Morales. En buena medida, eso se está haciendo a través de más de una decena de biografías de tipo panegírico", dijo el escritor.

En cambio, el libro "Ciudadano X" procura "registrar hechos que esas biografías omiten sistemáticamente, esperando que del contraste entre todas las versiones el lector pueda lograr una aproximación a la verdad", agregó Martínez.

Para el autor, en democracia, un presidente no tiene por qué molestarse con un libro crítico.

Según el escritor, con sus palabras Morales se ha convertido en su "mejor agente literario" porque ahora puede plantearse una edición internacional de "Ciudadano X".

Martínez (1971) también ha escrito "X2: lo que Unasur no dijo" y "La masacre del Hotel Las Américas", además de las obras literarias "Noticias de Burgundia", "Cuentos para emborrachar la perdiz", "Antiguos jardines", "El banquete" y "El Libro de los espejos", entre otros.

EVO MORALES LLAMA "AGENTE DEL IMPERIALISMO" AL ESCRITOR URUGUAYO EMILIO MARTÍNEZ

La Paz, 9 ene (EFE).- El presidente de Bolivia, Evo Morales, tildó hoy de "agente del imperialismo norteamericano" al escritor uruguayo Emilio Martínez, nacionalizado boliviano, cuyas publicaciones son críticas con el proyecto político liderado por el mandatario.

En un acto en su pueblo natal, Orinoca, en la región andina de Oruro (oeste), Morales criticó el libro "Ciudadano X: La historia secreta del evismo", de Martínez y, al contrario, elogió la obra sobre su vida política "Jefazo", del periodista argentino Martín Sivak.

Morales afirmó que "Ciudadano X", publicado por primera vez en 2008, es "el peor libro sobre Evo Morales" y que fue escrito por "un agente del imperialismo norteamericano".

"Quiero que sepan cómo el 'imperio' (como llama Morales al Gobierno de EE.UU.) usa también la lectura para confundir. No me asusta, me alegra más bien", aseguró el presidente.

Agregó que la publicación de Martínez lo ha "fortalecido", pues "el pueblo boliviano y la comunidad internacional" saben que el contenido del libro "es mentira".

Martínez (1971), quien reside en la ciudad boliviana de Santa Cruz, vive en Bolivia desde 1997 y obtuvo la nacionalidad en 2005.

El presidente habló del tema al obsequiar a la biblioteca del Instituto Técnico de Orinoca copias de ese libro y de otras 18 publicaciones sobre su vida y su Gobierno, que han sido escritas por diversos autores nacionales y extranjeros desde que asumió la presidencia de Bolivia en 2006.

Entre los libros entregados está "Jefazo. Retrato íntimo de Evo Morales", de Sivak que, según dijo el mandatario, es "muy conocido a nivel mundial" y ha sido traducido a varios idiomas.

En la lista también está "Evo Morales. Primer indígena que gobierna en América del Sur", de las chilenas Elizabeth Subercaseaux y Malú Sierra, cuyo contenido, según el gobernante, en su mayoría está bien, aunque las autoras "han tergiversado" algunos aspectos.

Los libros "Evo Morales. El cambio comenzó en Bolivia", del español Francisco Pineda y "Evo, Espuma de Plata", de los periodistas cubanos Luis Báez y Pedro de la Hoz, también fueron entregados por el gobernante, que pidió a los estudiantes de Orinoca que investiguen quiénes y por qué "hablan bien o mal" de su Gobierno.

lunes 4 de enero de 2010

RESPUESTA A JAMES PETRAS




Por: Emilio Martínez Cardona*

El sociólogo James Petras, una de las figuras emblemáticas del marxismo en los Estados Unidos, acaba de dedicarme varios pasajes de su último libro, “Espejismos de la izquierda en América Latina” (Lumen, 2009), escrito en colaboración con Henry Veltmeyer.

El capítulo consagrado a Bolivia abreva de manera frecuente en las páginas de Ciudadano X: la historia secreta del evismo(El País, 2008), para exponer de manera polémica lo que Petras considera las posturas de “un ideólogo derechista pero bien educado e informado de la reacción en Santa Cruz” (sic), interpretación que merece algunas líneas de respuesta.

Aparte de disentir sobre mi posición en el mapa político, que siempre ha coincidido con una definición de centro democrático, es interesante analizar los errores en los que cae James Petras al tratar de ajustar las complejidades de la realidad social a una estrecha visión de lucha de clases.

Tal vez el eje de disenso principal entre nuestros enfoques se encuentre en el papel que han desempeñado ciertas redes de ONGs en el nacimiento y desarrollo del proyecto político que he denominado evismo.

Para Petras, los movimientos sociales son actores genuinos, surgidos espontáneamente de la realidad económica, mientras que las ONGs serían estructuras capitalistas o imperialistas que buscan contener y cooptar a estos movimientos, reduciendo su “fervor revolucionario” y llevándolos lentamente al fracaso.

Por mi parte, considero que existe una copiosa evidencia sobre el modo en que muchas ONGs han trabajado en la creación misma de estos movimientos sociales, surgidos en varios casos de sus seminarios y talleres, entrenados durante años con metodologías organizacionales importadas desde Europa o transferidas entre países latinoamericanos a medida que se han ido cosechando éxitos en la materia.

Es decir, que la ligazón entre ONGs y movimientos sociales sería genética y no simplemente adquirida. Esta variante de ingeniería social es parte de una estrategia de reciclaje político, nacida a raíz de la caída del viejo bloque comunista y de la clausura de la vía leninista para la toma del poder.

Ante ese agotamiento, la izquierda radical buscó sendas alternativas incorporando elementos del pensamiento neomarxista, sustituyendo el tradicional papel del proletariado como “sujeto de la revolución” por formaciones mucho más laxas denominadas, precisamente, movimientos sociales.

Ya no era posible el asalto directo al poder, pero los movimientos sociales (que había que encontrar o de ser preciso crear) podían ser un instrumento eficaz para socavar la democracia liberal desde adentro y apuntar a la construcción de una nueva hegemonía política. En definitiva, una técnica de desestabilización social complementaria a las tácticas gramscianas de copamiento del poder cultural.

Como los hábitos son difíciles de superar, las viejas prácticas leninistas reaparecieron bajo nuevos ropajes y las ONGs formadas por la izquierda radical asumieron el papel de “vanguardia revolucionaria”, terminando por ser a los movimientos sociales lo que el antiguo partido era al proletariado: una clase burocrática que impone su propio sistema de dominación.

En el caso de Bolivia, la formación de esta nueva capa burocrática se hace evidente en la estructura del gabinete ministerial, donde las mayores cuotas de poder recaen en representantes surgidos del entramado ONG, mientras que los dirigentes de los movimientos sociales han tenido que contentarse con porciones secundarias cuando no claramente irrelevantes.

Volviendo a Petras, hay que reconocerle a este sociólogo de extrema izquierda una independencia de criterio y una honestidad intelectual que no pueden exhibir los mercenarios académicos de los regímenes bolivarianos. Aún cuando muchas de sus posturas me parezcan absolutamente reprobables, como su defensa férrea de la dictadura cubana o su “antisionismo”, una prueba más de que el antisemitismo no sólo anidó en corrientes de ultraderecha sino también y ampliamente en el seno del estalinismo.


*Escritor y periodista.